Sin embargo, estas cosas también eran una herida sellada en el fondo de su corazón, y ahora tendrían que volver a abrirla en carne viva.
La voz de Liu Fei seguía siendo tranquila:
—En este mundo no hay ningún crimen que sea perfecto, siempre quedan pistas.
Mientras hablaba, encendió la grabadora de su teléfono.
—No te apresures, cuéntame con detalle, ¡empezando desde el momento en que te levantaste la mañana de tu boda!
***
En la soleada tarde de la Mansión Zavala, la luz se filtraba a través de las gruesas cortinas de terciopelo, iluminando el incienso que humeaba suavemente sobre la mesa de noche.
Daniela estaba recostada en la cama, cubriéndose los labios para toser levemente de vez en cuando.
—Ay, con estos huesos viejos, me temo que no aguantaré mucho más.
Su voz tenía una debilidad fingida, pero cada palabra llegó claramente a los oídos de Nelson, quien estaba sentado junto a la cama pelando fruta.
Con el ceño un poco fruncido por la resignación, él intentó consolarla en voz baja:
—Abuela, el doctor acaba de venir y dijo que solo te resfriaste por los cambios de temperatura de esta temporada. ¡Con descansar un poco estarás bien!
Daniela soltó un bufido, sin siquiera levantar la vista.
—¿Acaso no mandé a llamar a Ivana? ¿Dónde está? ¿Por qué no ha venido?
—¡Abuela! —la interrumpió Nelson con voz grave—. ¿En qué siglo vives? ¡Deja de creer en esas supersticiones tontas! Además, si vamos a hablar de esas creencias, la gente antes decía que nacer bajo esa estrella era símbolo de abundancia y buena fortuna. Solo que después, por ignorancia y para echarle la culpa a alguien de las desgracias, la gente empezó a decir que traía mala suerte. ¡Son puros cuentos!
Daniela, al ver que le contestaba, lo señaló con el dedo, temblando de rabia.
—¡Tú me vas a matar de un coraje! ¡Por una mujer te pones en mi contra! No sé qué pasa por tu cabeza. La familia Zavala tiene poder y prestigio, ¿y ella? Se largó así, sin decir nada. ¡Qué falta de decencia! ¿Dónde queda el buen nombre de la familia Zavala?
—De por sí, este matrimonio nunca fue entre iguales. En la misma boda hizo aquel escándalo, y hace unos días armó otro circo. ¡Ahora toda la alta sociedad está esperando para burlarse de la familia Zavala! ¿Sabes lo que dice la gente allá afuera? Que ni siquiera podemos retener a una esposa en casa. ¡Escucha qué vergüenza! Cuando ella se unió a la familia, ¡fue porque se sacó la lotería con nosotros!
—Ahora está claro que su corazón ya no pertenece a este hogar. Ve rápido y arregla los papeles del divorcio, ¡en la familia Zavala no toleramos a mujeres con la mirada puesta en otro lado!
Pero la mirada de Nelson se mantuvo serena.
—Abuela, no me importa lo que diga la gente de mí, y no deberías hacerle caso a los chismes. ¡Ivana solo se fue de viaje de negocios!

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