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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 348

Ella sabía que Yadira llevaba bailando desde que era una niña y que era su mayor pasión.

Si todo esto era una trampa, ¡el precio que Yadira estaba pagando era horriblemente alto!

¿De verdad estaría dispuesta a destruir sus preciadas piernas solo para arruinarle la boda?

Ivana tenía la cabeza hecha un torbellino, pero lo que más le aterraba era el rechazo de Nelson. Necesitaba explicárselo.

—Yadira nunca tuvo buenas intenciones conmigo. ¡Te juro que ella misma planeó esto para incriminarme! Nelson, eres mi esposo, ¡tienes que creerme!

Nelson cerró los ojos y, sin poder evitarlo, alzó la voz.

—¡Me encantaría creerte, pero prefiero creer en lo que ven mis propios ojos!

—¡Yadira está postrada en esa cama, y tú no tienes la decencia de admitir tu culpa! ¡Me das asco!

—Hoy era el día de nuestra boda, y te atreves a armar este infierno. ¿Acaso no tienes corazón?

Ivana lo miró, sumida en la desesperación, sintiendo cómo el frío se apoderaba de su alma.

—Si ni siquiera tú me crees... da igual. Soy inocente. ¡No tengo nada que ver con esto, y estoy segura de que la policía me dará la razón!

Sin decir más, Ivana se dio la vuelta furiosa, negándose a mirar la habitación de hospital ni un segundo más.

Tenía prisa por volver al hotel y exigirle a la policía los resultados de su investigación.

Pensó que Nelson se quedaría en el hospital esperando a que Yadira despertara, pero para su sorpresa, ¡él la siguió!

En el trayecto de regreso al salón de eventos, el silencio en el auto era asfixiante.

Sin embargo, al llegar, la respuesta de los detectives fue un balde de agua fría.

—Después del incidente, entraron demasiadas personas. ¡La escena está completamente contaminada por las pisadas! Con la evidencia que tenemos ahora mismo, solo podemos confirmar que el ataque fue realizado por la otra persona en la habitación. Para avanzar en el caso, tendremos que esperar a que la víctima despierte y nos dé su declaración.

En ese instante, una figura se abrió paso entre los oficiales.

Era una mujer de figura esbelta, vestida con un traje sastre gris claro y un impecable corte de cabello a la altura de la mandíbula.

Aunque tenía algunas arrugas alrededor de los ojos, ¡sus facciones eran idénticas a las de Yadira!

Cuando la mujer clavó sus ojos en Ivana, su mirada fue tan afilada como un bisturí.

Ivana dio un paso atrás por puro instinto.

Por supuesto que reconocía a esa mujer. Había aparecido en el funeral de su padre, llevando a Yadira de la mano.

Pero antes de que Ivana pudiera procesar el recuerdo, la voz de la mujer estalló en sus oídos como un trueno.

—Ivana, me presento como la representante legal de mi hija. Te notifico formalmente que presentaremos cargos penales en tu contra por intento de homicidio pasional y lesiones graves. ¡Te sugiero que cooperes con la justicia!

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