Cuando Ivana se levantó de la cama, sintió que su estado general era bastante aceptable, a excepción de su voz, que estaba completamente ronca.
Dado que la mayoría de sus lesiones eran superficiales, en realidad no tendría problemas para ir a trabajar.
Pero luego de pensarlo bien, decidió pedir el día libre en la empresa.
Su objetivo principal era dedicarse en cuerpo y alma al próximo Concurso Nacional de Drones. Si intentaba trabajar y prepararse para el torneo al mismo tiempo, su energía terminaría dividiéndose demasiado.
Además, sin los analgésicos para mantenerse alerta, solo podía tomar esa medicina para el estómago. Eso la mantenía con la cabeza nublada y adormecida todo el día, reduciendo drásticamente su rendimiento.
Era preferible pedir permiso y aprovechar para recuperar todo el tiempo que había perdido en los últimos días.
Por suerte, la casa era muy espaciosa, y podía usar el patio para ajustar sus equipos.
Encendió la fuente de poder con total destreza. Mientras observaba los parámetros que parpadeaban en la pantalla, recordó el percance que había sufrido en la última competencia.
Aquella vez, debido a los fuertes vientos, el dron estuvo a punto de perder el control al esquivar los obstáculos. Si no hubiera cambiado al modo manual a tiempo, el equipo se habría estrellado.
¡Cada experiencia en esos torneos era invaluable!
—Si me vuelvo a topar con vientos laterales, tendré que ajustar los parámetros de estabilidad antes de tiempo...
Iba murmurando y anotando los datos que acababa de procesar mientras bajaba las escaleras.
—Señora, ¡el doctor Adán Duque vino a revisarla! —anunció Leandra.
Ivana se dirigió de inmediato a la sala de estar y vio entrar a Adán con su maletín médico.
Se apresuró a pedirle que tomara asiento y dio un sorbo a su taza de té para humedecer un poco su garganta adolorida.
—¡Perdón por hacerte venir de nuevo! Pero creo que el tobillo ya está mucho mejor. Lo único que me duele es la garganta, seguro me irrité por el humo de la fábrica. ¿Crees que bastaría con tomar algún desinflamatorio?
Pero Adán no se tomó el asunto a la ligera. Simplemente dejó su maletín a un lado y se puso unos guantes.
Sostuvo el tobillo de Ivana y lo presionó con delicadeza para evaluar el daño.
La verdad es que ella sentía que no estaba tan mal.

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