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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 432

El gato blanco aprovechó para saltar al regazo de Yadira. Ella acarició suavemente su pelaje con la mirada un poco perdida.

Mía tomó la taza y le dio un pequeño sorbo.

—Mientras sea tuyo, todo está bien. ¡No vaya a ser que después de tanto esfuerzo te quedes con las manos vacías!

Yadira se sirvió otra taza y se sentó. El gato se levantó perezosamente y caminó hacia la ventana para tomar el sol.

El orgullo en el rostro de Yadira se desvaneció, dejando paso a la frustración y al resentimiento.

—Con todo lo que hicimos, esa Ivana logró sobrevivir. ¡Al final, fallamos!

Una chispa de crueldad brilló en los ojos de Mía.

—Aunque no logramos eliminarla, al menos le dimos un buen golpe. Es una lástima, sí, pero nuestras manos están limpias. Ni Nelson ni la policía podrán rastrearnos.

Yadira, sin embargo, estaba muy irritada.

—¡Se salvó por muy poco! ¡Era la oportunidad perfecta!

Mía sopló su café, manteniendo la calma.

—¿Por qué tanta prisa? ¡Siempre tan impaciente! Que haya sobrevivido es solo cuestión de mala suerte. Salir ilesas de esto ya es una victoria. Solo tenemos que esperar.

—¿Y hasta cuándo voy a esperar?

Yadira se levantó y empezó a caminar de un lado a otro en la sala.

—¡Llevo cuatro años esperando! No puedo seguir perdiendo el tiempo. Aunque logro sembrar discordia entre ellos, al fin y al cabo son marido y mujer. ¿Y si un día se reconcilian? ¿De qué me servirá quejarme entonces?

—Mamá, tienes que ayudarme. Dime qué hacer. ¡No podemos seguir posponiéndolo!

Mía suspiró, algo resignada ante la actitud de su hija.

—¡Entonces hay que buscar su punto débil!

Igual que en un juicio: si encuentras la debilidad del testigo clave, puedes obligarlo a cambiar su testimonio.

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