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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 435

Tras el paso del último frente frío, el clima por fin comenzó a templarse.

Al mediodía, varias camionetas negras se detuvieron frente a la mansión.

Las puertas se abrieron y bajaron repartidores uniformados, cada uno cargando elegantes fundas protectoras y cajas de regalo.

Cuando se marcharon, el recibidor quedó inundado de la nueva colección de ropa primaveral.

La línea de principios de primavera de Gucci, que mezclaba el minimalismo con la ostentación; conjuntos de Chanel, que, además de su clásico blanco y negro, se atrevían con pantalones de lona a rayas rosas y naranjas combinados con capas a juego.

Cada prenda exhibía lo más reciente del diseño mundial, expuestas con tanto cuidado que el lugar parecía una boutique exclusiva.

—¡Señora, venga a ver esto! —exclamó Leandra, poniéndose unos guantes blancos para acariciar una blusa de seda—. Trajeron las colecciones de primavera de las mejores marcas para que usted elija primero. ¡Mire esta, sería perfecta para cuando vaya a trabajar a la oficina!

Ivana le echó un vistazo rápido y volvió a concentrarse en su tarea.

—Diles que se lo lleven todo, no me voy a poner nada de eso —respondió en voz baja.

El suelo alrededor de ella estaba lleno de piezas de drones desarmados. Llevaba puesta una camiseta vieja y amarillenta, con algunas manchas oscuras de aceite en las mangas.

Esa era la ropa ideal que había buscado para ensuciarse sin remordimientos.

Contrastaba brutalmente con el lujo reluciente de las prendas nuevas que estaban a unos pasos de ella.

La sonrisa de Leandra se desvaneció un poco. Observó cómo Ivana agachaba la cabeza y, con unas pinzas, colocaba un microchip con precisión milimétrica sobre la placa base.

—Señora, ha perdido mucho peso últimamente, casi no le queda su ropa anterior —insistió Leandra, sin darse por vencida. Tomó una chaqueta de sastre de corte impecable y la midió por encima de Ivana—. ¡Mire qué bien le queda! ¡Se vería hermosa!

A Leandra le costaba creer que alguna mujer pudiera ver tanta ropa nueva y no sentir el impulso de probársela.

Ivana soltó una carcajada repentina.

—Leandra, ¿las tiendas te dan alguna comisión? ¡Le estás poniendo mucho esfuerzo a promocionarlas!

Leandra negó rápidamente con la cabeza.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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