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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 479

Sus labios rojos estaban ligeramente curvados, los ojos cerrados, y su semblante resultaba increíblemente cautivador.

La mirada de Silverio se desvió irremediablemente hacia su muñeca, donde la cicatriz resaltaba con dureza bajo la luz de la lámpara.

Recordó cómo la había visto esa tarde en el torneo, manejando el dron con tanta destreza y seguridad.

En aquel momento, era tan deslumbrante que nadie podía quitarle los ojos de encima.

Pero, al mismo tiempo, ocultaba esa fragilidad que rompía el corazón.

Silverio la miró unos segundos más antes de arroparla con cuidado.

Frente a una mujer así, ¿qué hombre podría mantenerse indiferente?

El poco de cordura que le quedaba empezó a evaporarse con los efectos del alcohol, dejando solo un impulso instintivo e incontrolable.

Se inclinó lentamente hacia ella. Al tener el rostro de Ivana a escasos centímetros, su respiración se volvió pesada y acelerada.

Finalmente, depositó un suave beso en su mejilla.

***

Nelson llegó a la puerta de la habitación, pero antes de que pudiera tocar, vio acercarse a un mesero que llevaba una pequeña bandeja. En ella descansaban dos cajas de condones Durex.

El empleado, al verlo parado justo ahí, le preguntó amablemente:

—Disculpe, señor, ¿usted es el huésped de la 102?

Nelson cerró los puños; una punzada de pánico le recorrió el cuerpo.

—Sí —respondió fríamente—. Mi esposa está adentro.

El mesero, que había estado corriendo de un lado a otro toda la noche, suspiró aliviado.

—Qué bueno, porque una señora llamó a recepción pidiendo que trajéramos esto. ¡Se los dejo a usted!

El rostro de Nelson perdió todo color y se volvió hielo puro. De un manotazo, arrebató las cajas de condones.

Tal vez su expresión era tan aterradora que el mesero se asustó de verdad, dio media vuelta y salió corriendo con su bandeja.

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