—Traté de hablar con él por las buenas, pero me amenazó. ¡Me dijo que si no aceptaba, iba a destruir mi carrera!
»¡Adán, esos perfiles eran mi vida entera! ¡Tanto esfuerzo dedicado a mis cuentas y todo desapareció de un día para otro!
Yadira lloraba a moco tendido, pintando a Nelson como a un tirano implacable y presentándose a sí misma como una víctima inocente.
Mientras la escuchaba, el ceño de Adán se fruncía cada vez más.
Creía que Yadira había sido tratada injustamente, pero conocía muy bien a Nelson y sabía que él jamás atacaría a un amigo sin razón alguna.
Además, ya había escuchado los rumores de lo que había sucedido recientemente.
—No deberías guardarle rencor por eso.
»Debes saber cómo está Ivana. Fui a verla al hospital hace un par de días y está en los huesos. Ya ni siquiera reconoce a la gente.
»Nelson está física y emocionalmente agotado. Con todo ese estrés, es normal que actúe por impulso. ¡Trata de ponerte en su lugar!
Adán le palmeó la espalda con suavidad. Aunque intentaba consolarla, sus palabras seguían excusando las acciones de Nelson.
A Yadira se le heló la sangre. Pensaba que Adán se pondría de su lado de inmediato.
Pero, ¡¿resultaba que le estaba pidiendo a ella que fuera comprensiva?!
¿Acaso este idiota seguía sintiéndose culpable por lo que había pasado hace años?
Pensar en eso la llenó de asco y frustración.
Pero cuando levantó la cabeza para mirarlo, sus ojos brillaban por las lágrimas, mostrándole a Adán una expresión de vulnerabilidad absoluta.
—¿Tú también crees que soy molesta? ¿Crees que soy una pesada por seguir aferrada a Nelson?
Adán se sintió acorralado por esa mirada y se apresuró a explicarse:
—No quise decir eso. Sé que sigues sintiendo cosas por Nelson, pero el tema de Ivana es muy delicado.
»Además, conociendo a Nelson, seguro te dio una buena compensación, ¿no? No te lo tomes tan a pecho. Cuando Ivana mejore, todo volverá a la normalidad.
«¿Cuando esa mujer mejore?», pensó Yadira, soltando una carcajada irónica en su interior.
Claro. Para todos estos idiotas, ella siempre sería nada más que «la exnovia de Nelson Zavala». A fin de cuentas, solo era una intrusa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado