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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 551

—¡Ahora solo te tengo a ti!

Yadira rebuscó en su bolso, sacó un pequeño frasco transparente y lo puso en la palma de Adán.

El líquido brillaba con un resplandor inquietante bajo las luces parpadeantes del bar.

Adán, por instinto, intentó retirar la mano.

—¿Qué es esto?

Pero Yadira le sujetó la mano con firmeza y la presionó suavemente.

—Hazme un pequeño favor, dale una lección a Ivana.

»Ivana está enferma, ¿verdad? Sé que eres médico y tienes acceso a su habitación especial. ¡Espero que me ayudes a desahogar un poco mi coraje!

»Es solo una hormona. Inyectársela no le hará daño, solo le saldrán unos cuantos granos en la cara.

»Mientras tenga el rostro temporalmente arruinado, Nelson sentirá asco al verla y, quién sabe, ¡tal vez recuerde lo buena que soy yo!

»Sé que suena inocente pensar así, pero quiero intentarlo una última vez. Si el corazón de Nelson ya no me pertenece, ¡entonces me rendiré por completo!

La mano de Adán tembló y soltó rápidamente el frasco.

—¡Yadira, no puedo hacer esto! Sabes que soy médico, no puedo violar mi ética profesional. ¿Cómo le voy a administrar a un paciente algo de dudosa procedencia? ¿Qué pasa si le ocurre algo grave? ¡Sería hacerle daño a alguien!

Yadira levantó la mirada, con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Cómo va a hacerle daño? Solo quiero que se sienta mal unos días, no es para tanto. ¡Adán, por favor, ayúdame!

Pero Adán se puso de pie, haciendo el ademán de tirar la medicina a la basura.

Yadira se levantó de un salto para detenerlo. Le agarró la mano que sostenía el frasco y la presionó contra su propio pecho, con toda la intención.

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