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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 552

Mientras hablaba, Adán apretó el frasco con fuerza en su mano.

El rostro de Yadira se iluminó con una sonrisa radiante.

—¡Sabía que no podrías decirme que no! Y sé que siempre me has llevado en tu corazón. ¡Tranquilo, te aseguro que valdrá la pena!

Estiró la mano, intentando desabotonar la camisa de Adán.

Pero él le apartó la mano de un manotazo. Le dio una última mirada al frasco y, dándose la vuelta, salió del bar sin mirar atrás.

—¿Adán?

La sonrisa de Yadira se congeló y parpadeó, confundida.

Cuando intentó seguirlo, la figura de Adán ya se había perdido en la oscuridad de la noche.

Unos momentos después, regresó sola a su mesa y se tomó la copa de un solo trago.

El líquido quemó su garganta, pero no pudo sofocar la oleada de perverso placer que bullía en su pecho.

—Ay, Adán, Adán... ¡más te vale no decepcionarme! —murmuró, acariciando el borde del vaso vacío con el dedo, mientras una sonrisa maliciosa se dibujaba en sus labios.

¿De verdad creía que solo quería llenarle la cara de granos a esa zorra?

Pero claro, ese idiota de Adán seguro se lo tragó enterito.

¿Qué culpa tenía ella de que él obedeciera ciegamente cada una de sus palabras?

Yadira sacó su estuche de maquillaje y se retocó frente al espejito. Incluso pudo notar el brillo de locura en sus propios ojos.

Esa medicina no era ninguna cura milagrosa para el acné.

¡Era una neurotoxina irreversible que había conseguido del extranjero a cambio de una fortuna!

Hace un tiempo, Mía Jiménez le había prohibido usar algo tan extremo.

Pero mira cómo son las cosas, ¡al final estaba destinada a terminar en las venas de Ivana!

Aunque no pudo conseguir algo tan letal como el cianuro, esa droga ilegal estaba diseñada específicamente para destruir el hipocampo del cerebro y reducir la inteligencia sin posibilidad de cura.

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