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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 73

En el carro, Nelson llamó primero a Santiago para contarle a grandes rasgos lo sucedido y pedirle que investigara la identidad exacta de aquel hombre.

Después, contactó a varios amigos en los medios de comunicación, pidiéndoles que bajo ninguna circunstancia se difundiera la noticia y que bloquearan cualquier información al respecto.

—Muchas gracias, te debo una.

Al llegar a la entrada de la estación de policía, sacudió suavemente a la mujer que llevaba en brazos.

Ivana abrió los ojos casi al instante. Sus pestañas parpadearon suavemente, y su perfil dibujaba una silueta frágil. Sin embargo, al segundo siguiente, lo apartó de un empujón.

Nelson se frotó la nuca, adolorida por haber sostenido su peso todo el camino, y dijo con un dejo de molestia:

—Vaya, ahora sí que te haces la fuerte.

La cabeza todavía le dolía a Ivana, por lo que no escuchó bien lo que dijo. Se recompuso y habló con seriedad:

—Gracias por lo de esta noche.

Al oírla, Nelson se sintió aún más molesto.

—Conmigo no tienes por qué ser tan formal.

Ivana no dijo nada más y se dio la vuelta para bajar del carro.

Nelson entrecerró los ojos y la siguió rápidamente.

Ivana relató a la policía lo que le había ocurrido. Después de presentar la denuncia, reunió las fuerzas que le quedaban para someterse a las pruebas: análisis toxicológicos, recolección de restos de piel de debajo de las uñas y la toma de declaración. Durante todo el proceso, se mantuvo serena, como si nada hubiera pasado.

Nelson permaneció a su lado todo el tiempo, pero ella no volteó a mirarlo ni una sola vez.

Hubo un tiempo en que la mirada de Ivana siempre se dirigía hacia él.

A veces, cuando se cambiaba de peinado, le preguntaba qué opinaba del trabajo del estilista; otras, cuando le parecía demasiado complicado arreglar una tubería, le pedía ayuda con mimos; y en ocasiones, si una película de terror le daba miedo, ¡lo jalaba para que la vieran juntos!

Aunque no había pasado mucho tiempo desde entonces, ¿por qué sentía que todo aquello era tan lejano?

De repente, Nelson se dio cuenta de que, poco a poco, la vida de Ivana se estaba saliendo del camino que él conocía.

Incluso esa dependencia a la que se había acostumbrado se estaba desvaneciendo en silencio.

A Nelson se le abrió un hueco por dentro, de esos que no hacen ruido pero no te dejan respirar.

Ahora, Ivana estaba sentada justo ahí, pero él era incapaz de leer sus emociones.

Para cuando terminaron de cooperar con la policía, ya era medianoche. Ivana se despidió amablemente de los oficiales.

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