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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1085

Rosa hizo una mueca y preguntó:

—¿No es él? ¿Entonces quién? ¿Cuál de los directores de su Secretaría?

—Dante —respondió Kian.

—¿Qué? —Rosa también se quedó atónita.

—¿Cómo que él? ¿No estaba en la Secretaría de la Defensa?

Rosa jamás imaginó que Dante, alguien del ámbito militar, pudiera ascender hasta la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Para la familia Vargas, esa no era una buena noticia, especialmente para Kian.

Antes, Kian estaba en Relaciones Exteriores y Dante en Defensa; cada uno en su carril, sin estorbarse. Aunque el rango de Dante fuera superior, no afectaba en nada a Kian.

Él podía fastidiar a la familia Tapia tanto como quisiera sin consecuencias laborales.

Pero ahora la situación había cambiado drásticamente: Dante se había convertido en su jefe directo.

«¡Ay, Dios mío!», pensó Kian. «¿Qué va a ser de mí ahora?».

Lo peor de todo era que, apenas en el Día de Muertos, Kian había llevado a toda su familia a armar un escándalo a casa de los Tapia, aprovechándose de que Santiago acababa de ser ascendido para humillarlos.

—Pero Kian… ¿cómo es posible que lo hayan nombrado Secretario de Relaciones Exteriores? —Rosa estaba visiblemente alterada.

Por experiencia, los Secretarios solían salir del mismo sistema diplomático.

Kian, sintiendo que la cabeza le iba a estallar, explicó:

—Ha habido casos de funcionarios de otras áreas transferidos como Secretarios, aunque es muy raro.

Dante, aunque venía de Defensa, poseía una capacidad integral sobresaliente: entendimiento profundo de asuntos internacionales, excelente liderazgo, habilidades de negociación y una gran capacidad de adaptación.

Resulta que la organización lo había estado preparando para esto, ¡y ellos ni enterados!

Ahora sí, se les había acabado el corrido a los Vargas.

Rosa también se preocupó.

Tenían una enemistad enorme con los Tapia, y con Dante como jefe directo de Kian, seguramente lo traería entre ojos y le haría la vida de cuadritos.

—Amor, esto no puede ser. Dile a Santiago que mueva sus influencias para cambiarme de secretaría. ¡A donde sea! Con tal de no trabajar bajo las órdenes de Dante, me voy a donde sea.

Kian tenía miedo de verdad.

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