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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1089

¿Se habrían equivocado de puerta?

Si no se habían equivocado, entonces estaban en graves problemas.

Ver a Dante no sorprendió tanto a Santiago, después de todo, era el tío de Almendra.

Pero ver a Elio Bonilla… sintió un mal presentimiento de inmediato.

Quiso darse la vuelta e irse, pero ya era demasiado tarde.

Almendra no había preguntado mucho antes de ir; Fausto solo le dijo que esa noche iban a investigar los antecedentes de unos funcionarios, y ella asistió.

Jamás imaginó que… ¿el investigado sería su propio tío?

Rio para sus adentros. Esto se ponía cada vez mejor.

Fausto tenía la boca abierta, mirando a Almendra; faltaba poco para que le pusiera un altar y le dijera «jefa, es usted una bárbara».

Esa mujer siempre lograba sorprenderlo.

Dante, como tío de Almendra, no pudo aguantarse, se levantó de su asiento y rompió el silencio.

—Alme, ¿qué haces aquí? ¿Y por qué vienes con él? —Dante evitó mencionar el rango de Santiago.

Las paredes oyen, y la reunión con el Director Bonilla era un asunto oficial y confidencial.

Elio tampoco pudo quedarse sentado y se levantó:

—Alme, ¿no crees que nos debes una explicación sobre tu relación con ellos?

Se refería, claro, a Dante y a Santiago.

Santiago entrecerró los ojos y miró a Almendra:

—Resulta que la invitación de la señorita Almendra era una encerrona.

Almendra cerró la puerta y soltó una risita inocente.

Miró a todos y se presentó:

—Permítanme presentarme: Almendra, actual Directora Especial del Departamento de Inspección.

¡La revelación cayó como una bomba! Dante casi se va de espaldas.

Santiago abrió los ojos desmesuradamente.

Solo Elio seguía impaciente:

—No te pedí que presumieras el puesto, ¡explica tu relación con estas dos familias!

Elio miró a Santiago.

Santiago seguía plantado en su lugar, con el rostro oscuro, clavándole la mirada a la nuca de Almendra como si quisiera perforársela.

Antes de su ascenso, había hecho malabares para superar las investigaciones de control de confianza. Y ahora, otra vez… Un descuido, un maldito descuido lo había metido ahí.

—¿El Director Santiago tiene alguna objeción? —preguntó Elio al ver que no respondía.

Santiago lo miró con una sonrisa que no llegaba a los ojos.

—El que nada debe, nada teme. Que empiece la investigación.

Y así, lo que iba a ser una cena, terminó convirtiéndose en una sesión con el máximo órgano de investigación interna.

De nada le servía a Santiago arrepentirse ahora.

Elio, Almendra, Dante y Santiago fueron interrogados por separado. No fue hasta el tercer día que Elio, Almendra y Dante salieron.

Los tres se miraron entre sí. Santiago no estaba.

Solo escucharon decir a un miembro del equipo de investigación:

—El Director Santiago sigue bajo investigación.

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