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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1117

Sacó su celular, le tomó fotos a la sopa y a los resultados del análisis; eso le serviría después.

La noche había caído por completo cuando Helena subió a avisarle que la cena estaba lista.

Al ver el tazón vacío en la habitación, Helena comentó:

—La señorita Betina se pasó toda la tarde en la cocina. Preparó infusiones para el abuelo, para los señores y para usted, señorita Almendra. Ojalá que la señorita Betina de verdad haya cambiado.

Lo que había pasado la noche anterior era secreto para los de fuera, pero no escapaba a los ojos de los empleados de la casa.

Almendra frunció el ceño:

—¿Qué les preparó a mis papás?

Helena respondió con respeto:

—Al señor le preparó un caldo de mariscos, a la señora un té de tila y al abuelo creo que le hizo un té de azahar para los nervios.

Almendra pensó que Betina no se atrevería a drogar al abuelo.

Pero sus padres habían amenazado con echarla de la familia Reyes, así que seguro les guardaba rencor.

—¿Mis papás ya se lo tomaron?

Helena asintió:

—Sí, fue un gesto muy lindo de la señorita Betina, no tuvieron corazón para rechazarlo.

—¿Quedó algo?

Helena lo pensó un poco:

—Creo que no.

Almendra ordenó:

—La próxima vez que entre a la cocina, vigílenla. La última vez que le hizo algo al abuelo, terminó en el hospital.

Helena se apresuró a asentir:

—Entendido, señorita Almendra.

En el comedor, la luz cálida iluminaba una mesa llena de platillos.

Yago presidía la mesa, recorriendo a todos con la mirada y una sonrisa de oreja a oreja:

—Después de todo lo que ha pasado, de ahora en adelante seremos una verdadera familia. Hay que vivir en paz. Betina, Alme, ustedes como hermanas deben apoyarse y llevarse bien.

Betina miró a Almendra con culpa disimulada y una sonrisa rígida.

Capítulo 1117 1

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