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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1129

Kevin empujó la puerta del departamento de Liliana. En el interior aún quedaban los rastros del registro policial anterior.

Encendió la luz; el tono amarillento disipó la penumbra, pero no logró darle ni una pizca de calidez a aquella habitación fría. El lugar que Liliana rentaba tenía una iluminación pésima.

Se dividieron el trabajo: Almendra se encargó de revisar la recámara, mientras Kevin se dirigió a la sala, hurgando minuciosamente en los cajones de la mesa, sin dejar pasar ningún rincón.

Los cajones estaban llenos de facturas y muestras de cosméticos, pero del celular no había ni rastro.

Abrió las puertas del mueble de la televisión, pero tampoco encontró nada.

—Jefa, ni sus luces del celular, ¿eh?

Kevin entró a la recámara con cara de duda.

Almendra ya había puesto patas arriba el armario, la mesa de noche y hasta debajo de la cama, sin éxito.

—¿Será que ese tal Ulises nos vio la cara? —preguntó Kevin con tono escéptico.

La verdad es que la reputación de Ulises estaba por los suelos y ya tenía un historial considerable en la comisaría.

Almendra negó con la cabeza:

—Está encerrado, no tiene razón para arriesgarse a mentirme. El celular tiene que estar aquí, o... cerca de aquí.

Se levantó y caminó instintivamente hacia la ventana. La brisa entraba por la hoja entreabierta, moviéndole el cabello.

Barrió con la mirada el exterior y de pronto se detuvo en la azotea del piso de abajo.

En una esquina de esa azotea, algo brillante reflejaba tenuemente la luz del sol, y parecía haber fragmentos esparcidos alrededor.

—¡Kevin, ven rápido! —Almendra señaló hacia abajo, con un tono de sorpresa en la voz.

Kevin se acercó a la ventana y miró hacia donde apuntaba el dedo de Almendra:

—¡Parece un celular!

Salieron rápidamente del departamento y bajaron las escaleras.

Desde que Álex huyó de la Zona Cero, su paradero era un misterio. Habían movilizado a mucha gente para rastrearlo sin éxito.

Reparar un celular en ese estado requería herramientas y personal especializado. Aunque Almendra era inigualable recuperando datos, prefería dejar la parte del hardware a los expertos.

Kevin guardó todo con cuidado y le aseguró a Almendra:

—No se preocupe, Jefa, nuestra gente es profesional. En cuanto esté arreglado, le llamo.

Almendra, todavía inquieta, advirtió:

—Cuando lo mandes a reparar, no des detalles. Este celular es muy importante.

No solo podía contener información sobre los clones, sino tal vez pistas sobre el paradero de Álex o implicar a gente aún más poderosa detrás de todo esto.

Kevin asintió con seriedad:

—Entendido.

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