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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1132

Arturo se sintió impotente.

—Mamá, ahórrate tus planes, ella no se va a fijar en mí.

La señora Zúñiga chasqueó la lengua:

—Mi hijo no está nada mal, ten confianza. De todos modos, es solo una cena, tienes que agradecerle de alguna manera, ¿no?

Arturo pensó que tenía razón.

Ella les había dado un regalo tan grande; si no hacían nada para agradecerle, quedarían muy mal.

A lo mucho, hablaría del dinero durante la cena.

—Está... bien.

—¡Ese es mi hijo! ¡Ánimo!

Arturo: «......»

Almendra acababa de regresar a la residencia de la familia Reyes cuando recibió un mensaje de WhatsApp de Arturo.

Básicamente decía que quería invitarla a cenar esa noche para agradecerle por el cuadro y le preguntaba si tenía tiempo.

Ella pensó que, primero, era el hijo de la señora Zúñiga y, segundo, era discípulo del maestro Carmelo. Si lo rechazaba de plano, no se vería bien.

Lo pensó y respondió: [Está bien.]

Arturo, al ver la respuesta de Almendra, de repente se puso nervioso.

La señora Zúñiga no paraba de reír:

—¡Ay, qué bueno, qué bueno! Hijo, ven que mamá te va a ayudar a arreglarte para que la señorita Almendra te vea más guapo.

Arturo: «......»

Por otro lado, Betina también salió de clases en la Universidad Médica La Concordia.

Debido al asunto de que Dante iba a ser nombrado Secretario, ahora toda la clase lo sabía y no paraban de adularla.

Ya fuera en el aula o en los dormitorios, la ponían en un pedestal, como si fuera la luna en el cielo: noble, inmaculada e inalcanzable.

Iba charlando y riendo con sus compañeras hacia la salida de la escuela cuando, de repente, se cruzó con alguien en una intersección.

Betina se quedó rígida al instante.

—Laura.

Así es, la persona que caminaba frente a ella era Laura, con quien no tenía contacto desde hacía mucho tiempo.

En realidad, después del incidente de Silvia Navas, siempre le había preocupado que Laura revelara su secreto, e incluso le había mandado mensajes rogándole que no dijera que era la hija falsa de la familia Reyes.

Al principio, Laura no le contestaba, y luego la bloqueó directamente.

Pero como Laura no había revelado su verdadera identidad en todo este tiempo, ella se había tranquilizado un poco.

Sin embargo, al encontrarse de golpe con ella hoy y dejar que escuchara los halagos de sus compañeras, la preocupación volvió a surgir.

Laura escuchó la voz de Betina, pero siguió caminando sin hacerle caso.

Para ella, Betina ya no era su amiga.

O quizás, desde el principio, Betina nunca las consideró sus amigas.

Solo le importaba su identidad como la hija del hombre más rico y la envidia y los halagos de quienes la rodeaban para satisfacer su vanidad, para sentirse superior y creer que era alguien con quien los demás no podían compararse.

Ahora entendía finalmente por qué Betina odiaba tanto a Almendra.

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