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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1134

Mateo había pensado que Betina podría molestarse si iba a buscarla a la escuela.

Pero no esperaba que se enojara tanto.

Después de todo, se suponía que él era su novio, ¿no?

Aunque no se comparaba con Fabián, tampoco era alguien de quien tuviera que avergonzarse, ¿verdad?

—Betina, te llamé y no contestaste, hace un momento te... —intentó explicar.

Pero Betina no quería escuchar.

—¿Acaso mi celular tiene que estar disponible para ti las 24 horas? ¿Tengo que contestar si me llamas? ¿Tengo que responder si me escribes? ¿No tengo mis propias cosas que hacer?

—No, no es eso, solo quería cenar contigo esta noche.

Betina se enfureció aún más y soltó sin pensar:

—Siempre es lo que tú quieres, lo que tú quieres. ¿Alguna vez has pensado en lo que yo quiero?

Mateo se quedó atónito.

Aunque Betina siempre había sido fría con él, nunca le había gritado así.

—Betina... ¿tan infeliz eres conmigo?

Betina estaba harta.

No quería ver a Mateo. ¡Cada vez que lo veía le daba asco!

Sí, ¡asco!

Sentía que alguien como Mateo no la merecía en absoluto.

Quizás también era porque ahora tenía el respaldo del abuelo Yago y, en su subconsciente, sentía que mientras el abuelo estuviera ahí, ni siquiera Simón y Frida podrían echarla de la familia Reyes.

Así que sentía que ya no era necesario seguir fingiendo ser pareja de Mateo.

—Sí, no soy feliz contigo para nada. Mateo, creo que no somos compatibles. Es mejor que terminemos. ¡No me busques más!

Betina terminó de hablar y, sin darle ninguna oportunidad de retenerla, se dio la vuelta indignada y se marchó.

¿Ser la hija del hombre más rico le daba derecho a pisotear los sentimientos de los demás?

Si no hubiera seguido a su hermano en secreto hoy, ¡no habría sabido que Betina trataba así a Mateo!

¡Era demasiado!

—Mateo, déjalo ya. Ella no te quiere de verdad.

Mateo no esperaba que su hermana lo viera en ese estado lamentable. Con voz rígida y ahogada, preguntó:

—¿Me... me estabas siguiendo?

Zulema suspiró pesadamente, frustrada por la ingenuidad de su hermano:

—Solo quería ver en qué punto estaban tú y Betina, no esperaba... Olvídalo, creo que ustedes dos son de mundos diferentes. Ella es la hija del hombre más rico, tiene los estándares muy altos. Ya encontrarás a una buena chica en el futuro.

Mateo no se había atrevido a decirle a su familia que Betina era una hija falsa.

Sus dedos seguían apretando con fuerza el celular; la pantalla aún mostraba la llamada a Betina, y el tono de ocupado era como un golpe constante que le machacaba el corazón una y otra vez.

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