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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1158

Fabián titubeó un buen rato sin llegar a nada concreto.

Quería preguntar cuándo había conocido a Arturo.

Pero temía que si preguntaba, Almendra se enojaría.

Podría pensar que no confiaba en ella.

Pero si no preguntaba… su corazón estaba inquieto, era una tortura.

¿Cómo no iba a saber Almendra lo que pasaba por su mente?

Soltó una risita y dijo:

—Fue el cumpleaños de Manolo. La señora Zúñiga me pidió una pintura. Cuando Arturo fue a recogerla, no le cobré, así que él dijo que me invitaría a comer. Créelo o no.

Al escuchar a Almendra, Fabián se sintió eufórico.

—¡Te creo! ¡Claro que te creo! No sé qué estaba pensando Isidora, ¿en qué se compara ese Arturo conmigo? ¿Cómo podrías fijarte en él?

Sin embargo, apenas terminó de hablar, Almendra le dio un golpe al ego:

—Él es más joven que tú, se ve más fresco.

Fabián se quedó sin palabras. Él también había sido joven y fresco, ¿ok?

Solo que ahora era más hombre.

—Alme, te extraño.

Almendra arqueó una ceja:

—Pues sigue extrañando.

Fabián rió por lo bajo y, justo cuando iba a decir algo, tocaron a la puerta de Almendra.

Tuvieron que cortar la videollamada; Fabián se quedó con ganas de más, preguntándose quién era el inoportuno.

—Señorita Almendra, la gente de la familia Vargas está aquí —la voz de Helena se escuchó desde fuera.

Almendra alzó levemente las cejas al oír eso.

Supuso que la familia Vargas vendría a pedir clemencia, pero no esperaba que fuera tan rápido.

Lo que insinuaba era que no procedieran legalmente y que la familia Reyes podía poner sus condiciones.

Simón, con el rostro serio, no se conmovió en lo absoluto:

—¿Disculparse? ¿Una simple disculpa puede borrar las calumnias contra nuestra Alme en internet?

Frida también dijo con frialdad:

—Ustedes, la familia Vargas, son gente respetable en nuestro círculo, ¿cómo pueden permitir que su hija haga algo así?

»Internet no es una zona sin ley. Calumniar y difamar a la ligera causa un daño inmenso a la reputación de una chica, ¿lo han pensado?

»Para ser personas decentes, al menos hay que tener límites y prudencia.

El rostro de Rosa cambiaba de color entre pálido y rojo. Apretó las manos y dijo:

—Sabemos que nos equivocamos. Esta vez Isidora cometió un grave error y nos sentimos muy culpables.

»Tengan por seguro que Isidora ya grabó un video de disculpa que se publicará en internet para expresar nuestro arrepentimiento.

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