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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1210

Almendra comprendía perfectamente lo que sentía Clara. El caso de la familia Páez era especial: no habían reemplazado a uno, sino a los dos. Según lo que había investigado, la organización debió pensar que, como eran una pareja muy unida, si solo cambiaban a uno, el otro se daría cuenta enseguida. Además, ambos trabajaban en el banco, lo que facilitaba sus operaciones.

Pero para Clara… quedarse sola de repente era terrible. Tener a alguien de confianza cerca la ayudaría a no sentirse tan desamparada.

En otra situación, Arturo se habría negado. Que estuvieran solos en su casa podía prestarse a chismes. Pero dejar que Clara volviera sola era peligroso.

—Está bien. Tengo una villa donde vivo solo, puede quedarse ahí unos días.

—Me parece bien —asintió Almendra.

Clara sintió una inmensa gratitud hacia Almendra. Se sentía perdida y no sabía qué hacer. No creía ser capaz de fingir normalidad frente a esos impostores.

—Gracias —dijo, mirando a Almendra con sinceridad.

Almendra le dedicó una sonrisa tranquilizadora:

—No tengas miedo, estamos contigo. Encontraremos la forma de rescatar a tus padres.

Con esas palabras, Clara sintió que volvía a pisar tierra firme y asintió con fuerza.

Almendra decidió no ir a la casa de los Páez todavía; prefería esperar a tener el suero listo para no levantar sospechas con visitas innecesarias.

***

Pasó una semana. Para acelerar las cosas, Almendra estuvo trabajando codo a codo con el equipo del doctor Carmelo en el desarrollo del suero de control.

El doctor Carmelo se sintió pequeño ante ella. Almendra ya era brillante y, aun así, seguía esforzándose por poner en alto el nombre de Nueva Córdoba. Definitivamente, el éxito no llega por casualidad.

La verdad era que Almendra urgía usar el suero con su abuelo. Verlo dando lata en la casa todos los días era desgastante. Y ni hablar de sus padres, que tenían que actuar con cuidado todo el tiempo frente a esa amenaza latente.

Además, el abuelo de la familia Lara también era un caso. Israel le mandaba mil mensajes al día preguntando si ya estaba listo el suero.

Hoy era viernes y Betina volvería de la escuela a casa, así que actuar en la mansión Reyes por la noche sería complicado. Almendra pensó que lo más seguro era empezar con la familia Lara.

Al salir del instituto, le envió un mensaje a Israel: [Ya tengo la cura.]

Al leer esas palabras, Israel casi llora de la emoción.

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