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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1237

—¿Qué les parece si hacemos esto? Si logro entrar al top tres en mi calificación individual, ustedes dos hacen una transmisión en vivo para todo internet paradas de manos.

La voz de Almendra sonó de repente junto a sus oídos.

Estela y Regina, que estaban murmurando con la cabeza baja, casi gritan del susto.

¿En qué momento había llegado Almendra? ¿Por qué no la vieron? Casi les da un infarto.

—Tú... tú... —tartamudeó Estela mirando a Almendra, incapaz de formular una frase.

Era una situación sumamente incómoda: estar viboreando de alguien a sus espaldas y que esa persona te escuche.

Regina también se sintió avergonzada, pero se recuperó en dos segundos, frunciendo el ceño.

—¿No estabas formada atrás? ¿Qué haces aquí?

—Los profesores me pidieron que viniera, dijeron que los alumnos de la Universidad Médica La Concordia estaban por aquí. Y casualmente las escuché hablando de... la competencia. ¿Qué dicen? ¿Aceptan la apuesta?

Estela y Regina palidecieron y luego se pusieron rojas de la vergüenza; era un espectáculo digno de ver.

—¿Qué pasa? ¿Ya les dio miedo? —preguntó Almendra al ver que no respondían.

Estela apretó los dientes y soltó un bufido.

—¿Miedo de qué? Entrar a los tres primeros lugares no es tan fácil como en la facultad. Aquí están los mejores estudiantes de medicina de cada país.

—Lo sé —asintió Almendra.

—Jum —se burló Regina—. ¿Tan segura estás de que vas a entrar al top tres?

Almendra sonrió.

—Yo vine con la mentalidad de ganar. ¿Acaso ustedes vinieron solo a hacer bulto?

Al instante, las caras de Estela y Regina se oscurecieron de coraje.

—¡Está bien! Si vamos a apostar, ¿qué pasa si tú pierdes? —preguntó Regina cruzándose de brazos.

Almendra lo pensó un momento.

—Lo mismo. Si pierdo, haré un en vivo para todo internet parada de manos.

—¡Trato hecho! —dijo Regina con una risa fría.

—Entonces que el profesor Correa y el profesor Aranda sean testigos, no vaya a ser que cierta persona pierda y se quiera echar para atrás —añadió Estela.

Como Almendra era la consentida del rector, temían que si no había testigos de peso, ella pudiera desconocer el trato.

Capítulo 1237 1

Capítulo 1237 2

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