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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1283

El jefe de seguridad, con actitud prepotente, extendió la mano para agarrar a Eva del brazo:

—Señoritas, si no son parientes de la familia Sandoval, dejen de causar problemas y retírense.

Eva se sacudió la mano del guardia con brusquedad, furiosa:

—¿Qué te pasa? ¡No me toques! Entramos con invitación, ¿por qué nos corren?

Mientras hablaba, sacó la invitación con letras doradas de su bolso y se la pasó por la cara al guardia.

El hombre echó un vistazo a la invitación, pero mantuvo su tono escéptico:

—¿Quién sabe de dónde sacaron eso? Podría ser falsa.

La discusión atrajo rápidamente la atención de los invitados, y el lugar se llenó de murmullos.

Ya decían ellos que no conocían a esas dos; ¿resulta que sí se habían colado?

Justo cuando la tensión estaba al máximo, se oyó la voz clara de Yolanda:

—¡Alto! ¿Qué están haciendo?

Cruzó rápidamente entre la gente con expresión visiblemente molesta.

Al ver a Almendra y a Eva rodeadas, se abrió paso hasta ellas y le gritó a los guardias:

—Estas son mis amigas, ¿cómo se atreven a ser tan groseros?

Los guardias se quedaron pasmados.

—Señorita Yolanda, es que… esto…

Mirta se acercó frunciendo el ceño, con la mirada llena de desconfianza y duda:

—Yolanda, ¿desde cuándo tienes amigas así? Nunca las había visto.

»No traigas a cualquier persona a la casa. Hoy es el aniversario de papá y mamá, no armes escándalos.

Yolanda solía respetar mucho a su hermana mayor.

Pero ahora, sostuvo la mirada de Mirta sin inmutarse y sonrió:

—Hermana, siempre andas a mil por hora, con la cabeza metida de lleno en la empresa.

¿De dónde vas a sacar tiempo para saber qué amigas tengo?

»Tengo un montón de amigas, ¿tengo que reportarte a cada una?

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