Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1285

Mirta escuchó las palabras de Blanca y, tras dudar un momento, asintió levemente:

—Está bien, esta noche me quedo en casa.

Su voz denotaba cansancio; la mezcla de alcohol y medicamentos la hacía desear caer en un sueño profundo de inmediato.

Al llegar a la residencia Sandoval, Mirta no dijo mucho más y subió directo a su habitación.

Zeus y Blanca, aún inmersos en la alegría de su aniversario de bodas, miraron a Yolanda.

—Yolanda, ya es tarde —dijo Zeus—. Vete a descansar tú también, que mañana tienes escuela.

Yolanda se quedó parada, como queriendo decir algo, pero se detuvo.

En su mente resonaban las advertencias de Almendra.

Ahora no sabía si su «hermana» ya estaba dormida. Si les contaba la verdad a sus padres en ese momento y ocurría algún imprevisto, todo se arruinaría.

No tuvo más remedio que asentir:

—Está bien. Papá, mamá, descansen ustedes también.

—Sí, buenas noches.

***

Entrada la madrugada.

Almendra, Fabián, Eva y Arturo entraron sigilosamente en la residencia Sandoval.

Yolanda, que los esperaba en la sala, se acercó apresurada al verlos:

—Almendra, llegaron.

Almendra asintió.

—Sí.

—¿Ya se durmió? —preguntó Eva sin rodeos.

—Ya, está dormida. Los llevaré arriba —respondió Yolanda en voz baja.

Incluso en ese momento, Yolanda guardaba una pequeña esperanza en su corazón: ojalá la que estaba acostada allá arriba no fuera un clon sustituto.

Preferiría que todo fuera una broma pesada.

Realmente no quería pensar que su querida hermana hubiera sido cambiada y enviada a quién sabe dónde.

Capítulo 1285 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada