Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 18

¡No! ¡No quería volver! ¡Quería quedarse en la familia Reyes!

—Papá, mamá, esto ha sido muy… muy repentino. ¿Me dan un poco de tiempo para asimilarlo? Pero… me alegro mucho de que mi hermana haya vuelto.

Dicho esto, extendió la mano hacia Almendra.

—Hermana, bienvenida a nuestra familia. Si algo te resulta incómodo ahora que acabas de llegar, no dudes en decírmelo.

Las palabras de Betina dejaban claro que no se consideraba una extraña.

A Almendra no le gustaba la gente falsa y pretenciosa. No le tendió la mano, solo asintió con indiferencia.

—No hay nada que me resulte incómodo.

Betina apretó los dientes disimuladamente y retiró la mano, avergonzada. Miró a Simón y Frida con una expresión de tristeza.

—Papá, mamá, me retiro a mi habitación. Sigan ustedes.

Al ver a Betina alejarse, desolada, Simón y Frida sintieron un nudo en el corazón. Al fin y al cabo, hasta ahora, Betina había sido su única y adorada pequeña. La repentina llegada de Almendra era, sin duda, un shock para ella.

Pero era una realidad inalterable. Tendrían que darle tiempo para que se adaptara.

Betina caminó hacia el edificio principal, con la mente en blanco. Al levantar la vista, vio al abuelo mirándola con una expresión de profunda lástima.

—Betina, no temas. El abuelo siempre te protegerá.

Al escuchar estas palabras, Betina no pudo contenerse más. Corrió hacia él, lo abrazó y rompió a llorar.

—Abuelo, ¿tú no me abandonarás, verdad?

Betina se quedó helada por un momento, comprendiendo lo que significaba ese «señorita Betina». Con razón los guardias de la entrada solo la habían llamado «señorita». ¿Era por Almendra?

Apretó los puños disimuladamente y sonrió a la sirvienta.

—¿No se suponía que estas eran las habitaciones para mis hermanos mayores? ¿Por qué están así ahora?

En la casa de los Reyes había muchas habitaciones vacías, pero estas dos tenían la mejor ubicación.

—Ese era el plan —respondió la sirvienta, con la cabeza gacha—. Pero como la señorita Almendra ha vuelto, el señor y la señora han unido las dos habitaciones para hacerle un dormitorio.

La sirvienta notó el mal humor de Betina y no se atrevió a decir más, por miedo a meterse en problemas. Aunque, pensándolo bien, la señorita Betina, que había sido la princesita más mimada de la casa, resultaba ser una impostora. Ahora que la verdadera heredera había vuelto, su situación era, sin duda, delicada.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada