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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 298

¡Era Almendra!

Tenía que ser Almendra. Seguro que ella sabía desde el principio que había sacado la calificación perfecta, que era la genio con el puntaje más alto, y aun así, cuando ella y sus papás salieron, no dijo ni una palabra para detenerlos.

Con razón no quiso salir con ellos. ¡Solo quería esperar a verla hacer el ridículo y, de paso, llamó a un montón de reporteros para que también se burlaran de ella!

«¡Qué rastrera!»

En ese momento, el celular de Betina sonó. Bajó la mirada y vio que era la maestra de su grupo.

En un instante, se quedó helada, como si le hubiera caído un rayo. ¡Algo cruzó por su mente!

Los reporteros... ¿Acaso, acaso eran…?

Frida vio que Betina no contestaba el celular y echó un vistazo. De inmediato, la llamó:

—Betina, es tu maestra. ¿Por qué no contestas?

Betina volvió en sí y, con el corazón en un puño, contestó el teléfono.

—Maestra.

La voz emocionada y eufórica de la maestra Sofía se escuchó al otro lado de la línea.

—¡Betina, eres increíble! Tantas universidades de prestigio fueron a buscarte. ¿Qué escuela elegiste? Además, para darle más fama a ti y a nuestra escuela, llamé a algunos reporteros para que te hicieran una entrevista. No te pongas nerviosa, solo di unas cuantas palabras y ya, ¿de acuerdo?

Como Frida estaba a su lado, también escuchó el contenido de la llamada.

¡Betina estaba que explotaba de coraje!

¿Acaso no tenía ya suficientes problemas?

En el chat del grupo de la clase todos estaban diciendo que ella era la que había obtenido la calificación más alta en el examen de ingreso. ¿Qué se suponía que debía responder?

Betina nunca en su vida se había sentido tan avergonzada y humillada.

—Maestra, se equivocó. La que obtuvo la calificación más alta en el examen de este año no fui yo.

Como todos estaban escuchando, solo pudo explicarlo con toda la paciencia que le quedaba.

—Ay, discúlpeme, señora. Fue mi error, mire que… Pero ¿y los autobuses? ¿Acaso la genio del puntaje perfecto vive con ustedes?

Frida asintió.

—Sí, la genio vive con nosotros, por eso todas esas escuelas vinieron a buscarla.

Sofía no esperaba que su alegría fuera en vano y no le quedó más que disculparse.

—De verdad lo siento. Como todos en el grupo estaban felicitando a Betina por ser la mejor calificada y no vi que lo negara, di por hecho que era ella y por eso llamé a los reporteros.

Por el tono de Sofía, parecía que si Betina lo hubiera negado a tiempo, no se habría armado semejante malentendido.

Betina casi se muere de la rabia. ¿Ahora esa tal Sofía le echaba la culpa a ella?

—De repente llegó tanta gente a la casa que no tuve tiempo de checar el celular —se defendió.

Frida también intervino.

—No ha visto su celular, no sabía lo que pasaba en el grupo. Le pido, por favor, maestra Sofía, que aclare la situación para que la gente no siga con este malentendido.

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