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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 978

Braulio no pudo esquivar el golpe. El impacto lo mandó al suelo con un ruido seco.

Sintió un dolor asfixiante en el pecho y un sabor metálico le subió por la garganta; al instante escupió una bocanada de sangre.

—¡Braulio!

—¡Braulio!

Carlos y Mónica, con el rostro pálido del susto, corrieron hacia él para intentar levantarlo.

Los dos matones reaccionaron sujetando a cada niño, insultando en un idioma local mezclado con español:

—¡Quietos! ¡Si se mueven le meto un tiro!

Braulio quiso levantarse, pero su cuerpo no respondía.

Mónica gritaba llorando:

—¡Me portaré bien! ¡Obedeceré! ¡Por favor, ya no le peguen a Braulio!

El hombre resopló:

—¿No hubiera sido mejor así desde el principio?

Luego miró a Mónica de arriba abajo con una sonrisa lasciva:

—Esta niña está bonita, seguro sacamos buen dinero por ella esta noche.

Las mujeres presentes contuvieron el aliento, aterradas.

¿Buen dinero? ¿Qué pensaban hacerles?

Mónica estaba muerta de miedo. Aunque solo tenía ocho años, y había cosas que no entendía, reunió todo su valor para evitar que siguieran golpeando a su protector:

—Yo... yo haré caso. No le peguen más a Braulio.

Braulio la había cuidado todo el camino; ahora le tocaba a ella protegerlo.

Braulio, tirado en el suelo y con la boca ensangrentada, jadeaba con dificultad mientras miraba con odio a los hombres:

—¡Tiene ocho años! ¡Son unos animales!

—¡Carajo! ¡Sigues jodiendo!

Capítulo 978 1

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