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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 995

Almendra permaneció en silencio durante un largo rato, hasta que finalmente habló con el rostro inexpresivo:

—Llévenme a verlo.

—Pero tu cuerpo… —Gilberto estaba preocupado.

—Mi cuerpo aguanta.

Excepto por su palidez, Almendra no mostraba signos de debilidad física.

Fabián conocía su carácter.

—Está bien.

Tras el análisis forense, habían colocado a Braulio en la morgue del hospital. Fabián y Gilberto acompañaron a Almendra hasta allí.

Al empujar la pesada puerta, una ráfaga de aire helado con olor a desinfectante los golpeó, erizándoles la piel. La luz blanca e inerte caía sobre las filas de cámaras frigoríficas de metal, proyectando sombras distorsionadas que parecían ocultar secretos inconfesables.

Almendra se detuvo en el umbral. No entró de inmediato. Aunque por fuera parecía tranquila, por dentro era un torbellino. Braulio, a quien quería como a un hermano, se había ido.

Sinceramente, no podía aceptarlo.

—Alme… —Fabián dudó.

Temía que ver el cuerpo maltrecho de Braulio fuera demasiado para ella.

Almendra respiró hondo y los miró.

—Estoy bien.

Un empleado los guio hacia el interior. Las baldosas estaban heladas; el sonido de sus pasos resonaba amplificado en aquel espacio vacío y lúgubre.

Cuando Almendra vio el rostro pálido y frío de Braulio, a pesar de estar preparada, sintió que le estrujaban el corazón. Cada respiración dolía como si inhalara vidrio molido.

—Quiero estar sola con él un momento.

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