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Luna muda y sus cachorros secretos romance Capítulo 2

Tenía que ir con los alfas. No había otra opción.

Me solté de su agarre y corrí por el pasillo.

¡La arena de entrenamiento! Allí era donde solía encontrar a los alfas, entrenando. Estaba en la frontera de nuestra manada, pero no me importó. Bajé corriendo las escaleras y atravesé las grandes puertas dobles de roble saliendo del hospital de la manada, con mi padre gritándome.

Pronto su voz se perdió en la lejanía.

Estaba atrapada en algo mucho más grande de lo que había imaginado. Estaba embarazada, sin tener ni idea de cuál de los tres era el padre.

Llevaba un viejo vestido blanco hasta la rodilla debajo por lo que el frio viento se colaba en mis huesos.

Cuando llegue estaba jadeando por aire, mire en todas las direcciones asegurándome que mi padre no me estuviera persiguiendo. Cuando estuve segura convencí al guardia para que me dejara entrar. Como era conocido y me había visto antes que los alfas me dejó.

No sin ates decirme que fuera al patio trasero, ya que una omega como yo no era digna de ingresar a la arena.

Y entonces salió el alfa Daemon. Llevaba una chaqueta de cuero, sus hermosos ojos brillaban, pero su rostro mostraba una reacción severa. Frunció el ceño, claramente infeliz de verme.

—¿Qué haces aquí? ¿Le dijiste a uno de los guardias que viniste a verme? ¿Por qué? Cuando te deje dicho que no queria volverte a ver más, significaba que no quería ninguna conexión contigo. —En el momento en que me vio, empezó a gritar.

Honestamente, estaba aterrorizada. Nunca lo había visto gritarme así. Daemon siempre había sido impulsivo, grosero con los demás, pero conmigo, siempre había sido dulce.

Eso me hacía sentir especial. Pero esta noche, todo era diferente. Para él, yo era como todos los demás.

—Cre…o que est…oy embar…azada.

En el momento en que lo dije, su ira pareció desvanecerse. En lugar de rabia, parecía aturdido. Dio un paso atrás y se enderezó rápidamente, listo para discutir de nuevo.

—¿Por qué me lo cuentas a mí? Díselo al padre del bebé —dijo con dureza, como si no se diera cuenta de que él mismo podía ser el padre.

—Por es..o vine a hab…lar con ust…edes tres. El pa..dre tiene que ser u..no de ustedes. —Hice el mayor esfuerzo para no tartamudear, forcé las palabras, pero mi vergüenza me perseguía.

—¿Qué? ¿Yo? ¿Cómo pude ser yo? Pregúntale a Baxter, pregúntale a Elian. Yo no. No hice nada. Tuve cuidado esa noche —Daemon explotó.

Me mintió directamente a la cara. Ninguno de ellos había tenido cuidado. Ninguno de ellos había usado protección.

Dio un paso atrás, fulminándome con la mirada, y luego sacó su teléfono.

—Baxter, ve al patio trasero ahora. Trae a Elian. Ustedes dos pueden encargarse de este desastre, no es mío —gritó.

Nunca había visto a Daemon así. Se veía monstruoso, con las venas palpitando, los bíceps tensos contra su chaqueta. Aterrorizada, me apreté contra la pared, sintiendo débiles las rodillas.

Capítulo  2 1

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