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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1617

—Esa es mi explicación.

Zacarías le devolvió el micrófono al juez y caminó tranquilamente de regreso a su asiento.

Su espalda estaba recta, su mirada imperturbable, como si todo aquel escándalo no tuviera nada que ver con él.

Williams había intentado interrumpir en varias ocasiones, pero Zacarías hablaba demasiado rápido.

Y además, cada argumento que daba era un golpe directo y certero, haciendo imposible cualquier réplica.

Para colmo.

La audiencia estaba conformada por expertos y estudiantes de programación.

Así que todos habían entendido la explicación de Zacarías perfectamente.

—¿Cómo pudo pasar esto...? —Williams se frotó el cabello, totalmente mortificado.

Al recibir la prueba original, se había alegrado mucho pensando que era un regalo del cielo.

Había bajado la guardia por completo, ignorando los intrincados abismos lógicos escondidos bajo aquella simplicidad.

Ese tronco lo había destruido estratégicamente.

—Señor Williams, ¿desea apelar la decisión? —preguntó un juez.

Williams quería hacerlo, pero sabía que una revisión solo reconfirmaría su humillación.

Había sido él quien había pecado de prepotencia.

—No.

Williams negó con la cabeza y bajó del escenario, sintiéndose minúsculo.

Al pasar junto a Zacarías, se detuvo y siseó con frialdad: —El camino es largo, habrá oportunidades para volvernos a encontrar. Ya verás.

—¿Eh?

Zacarías, que estaba pensando en otra cosa, escuchó el comentario repentino y, tras unos segundos de confusión, respondió: —De hecho, me iré en autobús, no caminando.

—¡Aaaaaagh!

Williams, furioso, casi quiso abofetearse a sí mismo antes de alejarse dando pisotones.

Si se quedaba un segundo más.

Sospechaba que ese tronco lo iba a matar de un coraje.

Después de eso.

La competencia continuó como de costumbre.

Faltaba solo un día para la gran boda y a Aldana todavía le parecía irreal.

—El día de la boda, cuando vaya a recogerte, el personal de la Oficina del Registro Civil estará ahí para ayudarnos a oficializar el acta de matrimonio. —Rogelio le explicó el itinerario—. Después iremos al salón para la ceremonia formal, y finalmente volveremos al Nido de amor en la zona norte.

Era la inmensa residencia que la familia Lucero había preparado para ellos. Tan grande que hasta dos familias enteras podrían vivir ahí sin problemas.

—Oh.

Aldana no parecía nada emocionada, de hecho, parecía un poco desanimada: —¿A quién se le ocurrió inventar esto del matrimonio? Es un fastidio.

—Sí, un poco.

Notando su abatimiento, Rogelio tomó su rostro entre las manos y la miró con absoluta adoración.

—Si de verdad no quieres hacerlo, podemos escapar en secreto ahora mismo.

—¿?

Aldana parpadeó, mirándolo con curiosidad y susurró: —¿No tienes miedo de que tus padres te corran de la casa o de que el abuelo te rompa las piernas a bastonazos?

—Sí, me da mucho miedo.

Rogelio se inclinó y besó su mejilla para calmarla: —Pero me da más miedo que mi niña esté triste.

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