Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 2012

—Entonces, ¿es un sí?

Darío acarició su cuello con la nariz; su voz sonaba grave y ronca.

—Sí. —Lourdes lo pensó por un momento y añadió—: ¿Qué le gusta a tu abuelo? Le llevaré un regalo.

—Pollo frito. —Darío suspiró con resignación—. Si le llevas eso, seguro se pondrá muy feliz.

¿Pollo frito?

Resultaba ser un abuelito bastante goloso.

***

Casino Amanecer.

Hernán Mendoza daba vueltas por su oficina; no lograba calmarse de ninguna manera.

¿Quién iba a imaginar que el insignificante guardaespaldas de Lourdes era en realidad el Mandatario del Continente de Bravaria?

Antes, cuando había ido al Casino Costa Oeste, le había buscado problemas a Darío en más de una ocasión.

Incluso lo había insultado en su cara, llamándolo el perro de Lourdes.

Estaba arruinado.

Ese Darío era un hombre vengativo; si descubría que la información se había filtrado por su culpa, definitivamente no lo dejaría en paz.

Llevaba dos días al borde de un ataque de nervios, sin encontrar una salida.

—¡Señor Mendoza, señor Mendoza...!

—¿Qué pasó?

Al ver entrar a su subordinado, Hernán lo agarró por el brazo y preguntó con frialdad:

—¿Hay algún rumor? ¿Darío planea hacer algo contra el casino?

—N-no, nada.

El subordinado sentía que su cerebro se agitaba de tanto que Hernán lo sacudía, y respondió temblando:

—Parece que Darío aún no ha investigado hasta llegar a nosotros.

—No tiene sentido. —Hernán seguía con el corazón en un puño—. Con lo implacable que es Darío, es imposible que no lo averigüe.

—Últimamente la Sede de la Administración Central es un caos, tal vez aún no ha tenido tiempo de investigar... —El subordinado miró de reojo a Hernán y dijo con cautela—: Pero señor Mendoza, no se preocupe. Incluso si investiga, al primero que encontrará será a Camilo Alzamora.

—Al fin y al cabo, Camilo es el hermano mayor de Darío, ¿acaso se atreverá a ir a confrontarlo?

Para proteger su otra pierna sana, Camilo jamás lo admitiría.

Hernán pensó que eso tenía algo de lógica, pero su preocupación no desapareció:

—Envía a alguien a vigilar cada movimiento de Darío en todo momento. Si hay cualquier anomalía, infórmame de inmediato.

—Sí. —El subordinado asintió obediente—. Señor Mendoza, ¿entonces todavía buscaremos a la gente del Submundo para investigar a la pareja que se llevó los cien millones?

Ya se habían transferido veinte millones de pesos como depósito, y la cooperación entre ambas partes tenía un límite de tiempo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector