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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 2020

Nuevo hogarMás que una niña: La rebelde y su protector ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—Oh.

Lourdes abrió la boca, pero al final no dijo nada.

Era normal que estuviera emocionado siendo padre por primera vez.

***

En el hospital.

Lourdes estaba recostada en la camilla de exploración mientras la doctora, utilizando el equipo, le realizaba una ecografía con mucho cuidado.

Tal vez era porque Darío estaba sentado a un lado, pero las manos de la doctora temblaban levemente.

¿Acaso estaba haciendo algo mal? ¿Por qué el rostro del Mandatario se veía tan tenso?

—No se ponga nerviosa, él no muerde. —Lourdes forzó una sonrisa y la tranquilizó con voz suave—: Solo es la primera vez que ve al bebé y está un poco tenso, usted siga los pasos como de costumbre.

—Entendido, señora Primera Dama. —La doctora esbozó una sonrisa que parecía más bien una mueca de llanto y respondió apresuradamente.

—¿?

Lourdes se quedó paralizada. ¿Cómo acababa de llamarla la doctora?

—¿Siente alguna molestia? —Al notar que el ambiente se ponía extraño, la doctora volvió a preguntar con cautela.

Lourdes abrió la boca, pero un tono escarlata cubrió sus mejillas.

—No es nada.

Darío enarcó una ceja, asomando una sutil sonrisa en los labios:

—Continúe con el examen.

—E-entendido.

La doctora seguía confundida, pero al ver que la expresión del Mandatario había mejorado bastante, continuó.

Concentró su atención en la pantalla del equipo y dijo suavemente:

—Esta es la cabecita del bebé, estas son las manos, los pies...

Darío se inclinó hacia adelante y fijó la vista en aquel pequeño ser, algo borroso en la pantalla.

Estiraba sus extremidades, flotando en el líquido amniótico, siendo tan pequeñito.

Tal como la doctora había dicho, se parecía más a él.

—Todo está en orden; a partir de ahora, solo hay que poner atención en la nutrición.

La doctora dio sus indicaciones con una sonrisa y le limpió el gel del vientre a Lourdes.

—Gracias, doctora. —Lourdes se incorporó, se puso el abrigo y entró al baño.

Darío se quedó quieto donde estaba; tras unos segundos de silencio, preguntó con voz ronca:

—¿Cuál es el sexo del bebé?

—¿Disculpe?

La doctora estaba escribiendo el reporte y, al oírlo, se quedó pasmada un instante.

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