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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 2024

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—Nana, llévate este té y tráenos agua tibia, por favor.

Cornelio dejó la taza disimuladamente y soltó una risa avergonzada.

—Perdona, Darío. Últimamente he estado practicando el arte del té, pero creo que todavía me falta un poco de experiencia.

—Está delicioso, don Cornelio. —Darío acercó la tetera entera hacia él y comenzó a servirse más en su propia taza—. No lo desperdiciemos, yo me lo tomaré todo.

—¡Espera! —Cornelio intentó detenerlo, pero no tuvo oportunidad. En un abrir y cerrar de ojos, Darío ya se había bebido casi media tetera de aquel té imbebible.

—¡Qué bárbaro! —Wilfredo levantó el pulgar, con la comisura de los labios temblando un poco—. Cuñado, ya vi de qué tamaño es tu sinceridad. Doy mi bendición a este matrimonio.

—¡Yo también doy mi bendición! —se apresuró a decir Sombra, dándole una patada a Leonardo bajo la mesa, exigiéndole con fiereza—: Te toca, di algo.

—Estoy de acuerdo. —Leonardo se pellizcó el puente de la nariz, mareado por lo intensa que podía ser su mujercita.

—Si ustedes están de acuerdo, nosotros también lo estamos —añadió Casiana, con las mejillas sonrojadas.

—Yo también —dijo Gilda, manteniendo su habitual expresión impasible, como si todo esto ya lo hubiera anticipado.

Luego.

Los hermanos y hermanas dirigieron la mirada hacia Aldana, quien seguía concentrada en la idea de los bocadillos.

Aldana parpadeó, inocente.

—¿Ya terminamos? ¿Ya puedo salir a buscar mis dulces?

Todos: ¿¿¿???

No debieron molestarse en preguntar a la golosa de la familia.

—Darío... —Sania se recompuso y habló con un tono profundo y maternal—: ¿Estás realmente seguro? ¿Estás listo para pasar el resto de tu vida con ella?

Sania ya había escuchado la historia de cómo Darío había esperado a su hija en silencio durante más de diez años.

Decir que no estaba conmovida sería una mentira.

Al escuchar la pregunta, Darío se puso de pie de inmediato. Sacó todos los documentos que llevaba consigo, los desdobló y los extendió sobre la mesa.

Sania y Cornelio les echaron un vistazo y comprendieron al instante.

Ya estaban acostumbrados a este truco.

Seguramente, tanto Darío como Héctor habían sacado esa idea del manual de Rogelio Lucero.

Capítulo 2024 1

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