—El proyecto de Camilo Alzamora también se inaugura hoy. ¿No es esto una competencia directa con el Mandatario?
—Su proyecto ha hecho tanto ruido que ha opacado al del Mandatario. Está claro que quiere pisotear su orgullo frente a todos.
—También hay rumores en internet de que el proyecto del Mandatario usó materiales de mala calidad. Seguro no es verdad, ¿o sí?
El Mandatario siempre había sido muy generoso a la hora de invertir en obras públicas.
—Si de verdad hubiera un problema, ¿no le estaría dando a Camilo la excusa perfecta?
—Sus verdaderas intenciones van más allá. Creo que no solo quiere humillar al Mandatario.
—¡Shh, ahí viene el Mandatario!
No se supo quién murmuró aquello, pero el lugar se quedó en un silencio sepulcral al instante.
Darío Alzamora, impecable en su traje a la medida, subió lentamente al escenario escoltado por sus guardaespaldas.
Todas las miradas se posaron en él. Darío esbozó una leve sonrisa; era evidente que estaba de muy buen humor.
—Mandatario, faltan cinco minutos para la ceremonia —recordó Zenón en voz baja, tras consultar su reloj—. Camilo empezará exactamente a la misma hora.
—Asegúrate de enviarle muchos periodistas. Que no se pierdan ni un solo detalle del lugar, o todo su esfuerzo habrá sido en vano.
Darío se acomodó en su silla, se ajustó la corbata y preguntó con voz profunda y relajada:
—¿Me queda bien la corbata?
—¿Eh?
El cambio de tema fue tan repentino que Zenón casi no supo reaccionar. Estaban hablando de proyectos multimillonarios, ¿por qué de pronto le preguntaba por su corbata?
—S-sí, le queda muy bien —asintió Zenón, desconcertado.
—Me la puso Lourdi —dijo Darío, con una sonrisa orgullosa—. Me la ató ella misma y dijo que a partir de ahora siempre lo haría.
Zenón se quedó aturdido un par de segundos antes de sonreír abiertamente.
—La señora lo consiente mucho.
—Eso es obvio, ¿hacía falta que lo dijeras?
Zenón se quedó sin palabras.
***
Mientras tanto, Camilo Alzamora, vestido con elegancia y lleno de energía, esperaba en la sala de descanso mirando la pantalla con sumo interés.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector