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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 2049

—De acuerdo.

Darío apretó los labios y pronunció con voz ahogada:

—Gracias, Aldana. Y Lourdi... por favor, cuídate mucho.

—Lo sé —susurró Lourdes, acercándose rápido al teléfono—. Nos vemos mañana, mi amor.

Aldana se dio una palmada en la frente. ¡Ese nivel de dulzura no tenía nada que ver con un maldito secuestro!

¡Dios, tenía que ser la niñera de todos en esa familia!

***

Poco después, Camilo regresó con comida en unos recipientes baratos. Aldana, bajo su disfraz de matón, lo miró con desdén.

«¿Es un muerto de hambre? Mañana te juegas la vida y sigues pensando en comer.»

—¿Qué me ves? —gruñó Camilo, lanzando los envases sobre una mesa rota, con los dientes apretados—. Esta miseria es temporal. Mañana, después de acabar con Darío, nos sobrarán los lujos.

Aldana se quedó en silencio, conteniendo las ganas de rodar los ojos. ¡Con ese cerebro de mosquito, no tenía idea de cómo se atrevía a desafiar a Darío!

Terminaron de comer.

Camilo le soltó un par de amenazas baratas a Lourdes y de pronto, movido por el odio, intentó levantarle la mano para golpearla.

Aldana se deslizó detrás de él como una sombra y le asestó un golpe letal en la nuca.

Camilo se desplomó al instante, inconsciente.

Lourdes abrió los ojos de par en par, asustada.

—¡Aldi! ¿No arruinará esto el plan?

—¡Para nada!

Aldana lo agarró por el pelo sin delicadeza alguna y le roció un líquido misterioso directo a la nariz.

—¿Qué es eso?

—Cuando despierte mañana, no recordará absolutamente nada de lo que pasó esta noche —aseguró Aldana, soltando su cabeza y limpiándose las manos con asco.

Además, el idiota había tomado un par de cervezas con la cena, así que lo más seguro es que pensara que había caído rendido de borracho.

—Ven, te llevaré a dormir a mi auto. Volveremos a subir mañana temprano.

Aldana le quitó las cuerdas a Lourdes y se la llevó lejos del frío cemento.

***

Al día siguiente.

Camilo despertó y sintió el suelo helado contra su rostro.

Tocarse cualquier parte del cuerpo era una tortura, sentía como si le hubieran dado una paliza y luego lo hubieran armado de nuevo.

—¿Por qué terminé durmiendo en el piso?

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