Aldana le dio un puñetazo en el pecho y lo contradijo indignada.
—¿De verdad?
Como era tan raro verla comportarse de una manera tan dulce, Rogelio no pudo resistir las ganas de bromear un poco. Levantó cinco dedos a propósito y le preguntó:
—Entonces, a ver, dime cuántos dedos hay aquí.
—¿Mmm?
Con la mirada perdida, Aldana agarró la muñeca del hombre, se acercó de golpe y empezó a contarle los dedos uno por uno, con muchísima concentración.
—Uno, dos, tres... cinco. —Mientras contaba se confundía, y al sentir que algo no cuadraba, volvía a empezar:
—Uno, dos... cuatro, cinco.
De repente se quedó pasmada; su preciosa carita mostraba pura confusión. Negó con la cabeza:
—No, está mal, vuelvo a contar.
—Pfft...
Eliseo, que iba manejando en la parte delantera, no pudo contenerse y se soltó a reír a carcajadas.
Qué adorable se ponía la señora cuando estaba borracha.
—¿De qué te ríes?
Al oír la risa, Aldana se puso furiosa y se asomó hacia adelante, lista para ajustar cuentas.
—Exacto —Rogelio le acarició el cabello e imitó su tono feroz, preguntando con pereza—: Eliseo, ¿de qué te ríes?
—No, no me estaba riendo.
Eliseo se asustó tanto que de inmediato apretó los labios, fingiendo seriedad.
—Ya pasó —Rogelio volvió a atraerla hacia sí y la consoló con voz suave—: Ahorita que lleguemos, le daré una Poción Silenciadora.
Eliseo estaba atónito.
—Mmm —Aldana se calmó, se recostó en el pecho de Rogelio y balbuceó—: Se atrevió a reírse de mí, dale doble ración.
Eliseo:
—De acuerdo.
Rogelio la miró fijamente, con el corazón lleno de satisfacción y ternura.
—Amor. —Aldana soltó una risita, le tomó el rostro entre las manos y empezó a besarlo con gran seriedad.
Tal vez por el alcohol de esa noche, los movimientos de Aldana eran más atrevidos y apasionados que de costumbre.
Rogelio, abrazándola por la cintura, curvó los labios y correspondió al beso con dulzura.
La temperatura dentro del coche fue en aumento.
Aldana sentía fuego por todo el cuerpo, y en medio de su confusión, comenzó a tirar de la ropa de ambos.
Eliseo sentía que se quería sacar los ojos. ¿Acaso esto era un espectáculo gratis?

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