—¿Qué haces ahí plantado?
Al ver que Rogelio se quedaba paralizado como una estatua, Brunilda frunció el ceño con desaprobación:
—El bebé nació hace horas y su propio padre ni siquiera lo ha visto. ¿No vas a reflexionar un poco sobre tu actitud?
Rogelio apretó levemente sus finos labios y caminó con paso lento y titubeante hacia la cama. Sus ojos se clavaron en el pequeño bulto envuelto en mantas.
El bebé movía sus rosados labios, y sus profundos ojos negros lo observaban sin parpadear. Parecía que había sido besado por un ángel, y desprendía un suave y dulce aroma a leche.
—Cárgalo —Brunilda levantó al bebé con cuidado y se lo puso directamente en los brazos a Rogelio—. Sostenlo con firmeza, Aldana arriesgó su vida para traerlo al mundo.
Rogelio, instintivamente, apretó los brazos contra su pecho, y en ese instante, las miradas del padre y el hijo se cruzaron por primera vez.
Una emoción compleja e indescriptible comenzó a expandirse por todo su pecho.
Alegría, asombro, una sensación de extrañeza que, paradójicamente, se sentía inmensamente cálida.
¿Este era el bebé que Aldana había dado a luz?
¿Su hijo?
¿De verdad se había convertido en padre?
Al ver a Rogelio con cara de tonto, completamente embelesado, el resto de la familia fue lo bastante prudente como para salir de la habitación y dejarlos a solas.
***
En la habitación.
Aldana, apoyada en el respaldo de la cama, observaba el duelo de miradas entre padre e hijo.
—¿No piensas saludarlo? —preguntó Aldana, incapaz de contenerse.
—Mjm.
Rogelio apretó los labios, su nuez de Adán subió y bajó, y con voz ronca murmuró:
—Hola. Soy tu papá.
Aldana se quedó de una pieza, sintiendo una mezcla de desconcierto y gracia.
¿Qué le pasaba?
¿Acaso esperaba que el bebé levantara la manita y le dijera: "¡Hola, papá!"?
Esa forma de saludar debía ser única en la historia de la humanidad.
—Aldi —Rogelio, con el pequeño en brazos, se sentó al borde de la cama y la miró con infinita ternura—. Es muy hermoso. Tiene tus ojos y tu boca.
Lástima que el contorno del rostro y la nariz se parecían más a él.
Qué decepción.
Ojalá hubiera sido una copia exacta de su Aldi.

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