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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1056

—Aunque me muera, no me voy a quedar viendo cómo se casa contigo.

La boca de Esteban estaba llena de sangre y le faltaban dos dientes, prueba de la brutalidad con la que Samuel lo estaba golpeando.

Al escuchar eso, Samuel le soltó una lluvia de puñetazos en la cara, uno tras otro, hasta que el rostro de Esteban quedó tan hinchado que era irreconocible.

Cuando Esteban ya creía que iba a morir a manos de Samuel después de tantos golpes, la fuerza bruta desapareció de repente.

Samuel se enderezó y comenzó a caminar por la habitación, mirando a todos lados, como si buscara algo.

El coche de Fiona seguía en la Villa San Telmo. Eso significaba que ella tenía que estar aquí. Esteban la había escondido.

Con eso en mente, Samuel registró la casa de arriba abajo: habitaciones, baños, pasillos... cualquier lugar donde pudiera caber una persona.

Tras no encontrar nada, se le prendió el foco y clavó la mirada en el armario de los abrigos.

Caminó hacia el armario y volteó a ver a Esteban, que seguía tirado en el suelo.

Esteban, que apenas podía moverse, se puso visiblemente nervioso al verlo acercarse ahí.

Samuel lo supo entonces: había algo en ese armario.

Abrió las puertas con decisión.

Entre los abrigos colgados, yacía una mujer con el rostro peligrosamente enrojecido. Era Fiona. Tenía cinta adhesiva en la boca y las manos y pies atados.

Samuel sintió como si algo se le rompiera por dentro. Un dolor agudo le desgarró el pecho.

—¡Fiona!

Se apresuró a desatarla, le quitó la cinta de la boca y la sacó del armario con sumo cuidado, cargándola en brazos.

—¿Fiona? —intentó despertarla, pero ella parecía sumida en un sueño profundo e inconsciente—. Fiona, despierta.

Capítulo 1056 1

Capítulo 1056 2

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