Samuel se calló de golpe al recordar algo.
Recordó el momento en que estaba a punto de aplastar a Esteban. Lucas había entrado gritando que se diera prisa para ir al hospital y que ya había llamado a la policía...
¿Sería posible que Esteban hubiera escuchado a Lucas en ese momento? ¿Por eso huyó tan rápido?
La idea dejó a Samuel mudo.
La voz en el celular seguía hablando:
—Señor Flores, Esteban debió enterarse de alguna forma. Si sabe algo de él o si lo contacta, avísenos de inmediato. Necesitamos cualquier pista.
—Está bien. Si me contacta, les aviso.
—Seguimos en contacto.
Colgó y guardó el celular. En ese instante, la puerta de urgencias se abrió y salió un médico.
—¿Familiares de la señorita Santana?
—Yo —Samuel se levantó de un salto—. Doctor, ¿cómo está mi prometida?
—La señorita Santana fue drogada, pero afortunadamente no sufrió ningún otro daño físico. Ya le administramos tratamiento. Pueden pasar a verla.
Samuel se quedó helado un segundo.
—¿No abusaron de ella?
El médico entendió la pregunta implícita de inmediato.
—Dije que no tiene daños físicos. Eso significa que todo está bien en ese aspecto.
Todo bien.


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