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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 126

—Veremos —respondió Fiona con indiferencia, mientras se dirigía al segundo piso.

—¿A qué te refieres con "veremos"? —rio Ofelia—. Si Samuel oyera eso, se moriría del coraje. Te ha buscado tantas veces; seguro que es algo importante lo que necesita reparar...

Fiona se detuvo en el umbral de su puerta y se giró para mirarla.

—Sí, debe ser importante. Probablemente un regalo de la mujer que le gusta.

—¿La mujer que le gusta? —Ofelia la siguió, sorprendida—. ¿El padrino de Silvia tiene a alguien?

—Ajá —asintió Fiona, entrando en su habitación—. Me lo dijo él mismo. Y es una mujer casada.

—¿Casada? —exclamó Ofelia, atónita—. ¡Qué escándalo!

La mente de Fiona se llenó de nuevo con la imagen del beso de la noche anterior. Un caos de emociones la invadió.

—Quizás fue un amor del pasado que terminó casándose con otro... —especuló Ofelia, intrigada—. Pero no tiene sentido. Con la apariencia y el éxito de Samuel, podría tener a quien quisiera. Es ilógico que no haya podido conquistar a la mujer que ama.

Fiona se detuvo de nuevo, con la mano en la perilla de la puerta. Tras un momento, se giró hacia Ofelia.

—¿Desde cuándo te volviste tan chismosa como Thiago?

—No es chisme, es que me parece extraño. Con las cualidades de Samuel, podría estar con una jovencita de dieciocho años si quisiera, y nadie diría nada.

—Si tanta curiosidad tienes, ¿por qué no le preguntas tú? —la miró Fiona con seriedad, su rostro ensombrecido.

—¡Claro que no! ¡No me interesa en lo más mínimo! —se defendió Ofelia, frunciendo el ceño—. Pero, ¿por qué te pones así cuando pregunto por él?

[Tengo un pendiente de jade muy importante que se rompió y necesito repararlo con urgencia. El precio no es problema, solo necesito que lo arregle lo antes posible.]

Leer el mensaje solo aumentó su confusión. Aún no había resuelto del todo los problemas de la clínica y acababa de aceptar un nuevo encargo. No tendría tiempo para más. Además, un pendiente de jade era una pieza pequeña y delicada, cuya reparación requeriría al menos diez días, si no más. Por el momento, prefería no tener demasiada relación con él.

Tras pensarlo, tecleó una respuesta y se la envió a Samuel.

-Ding-

El celular de Samuel vibró. Apartó la vista de la ventana y miró la pantalla.

[Le pido una disculpa. Por motivos de salud, de momento no puedo aceptar encargos. Agradezco su comprensión.]

—Señor Flores, ¿es un mensaje de esa tal Fina?

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