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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1354

Al escucharlo, las lágrimas de Fiona brotaron como un manantial, cayendo por sus mejillas como perlas sueltas. Su voz se quebró por el nudo en la garganta: —Samu, no peleemos, por favor. Sé que no querías decir eso. No pasa nada, yo te entiendo y te tengo paciencia.

—Si te conté esto, fue solo para que supieras que Bianca se escapó, nada más.

Samuel guardó un pesado silencio. Un destello de arrepentimiento y culpa cruzó por su rostro. —Perdóname.

No quería hablarle así. No quería lastimarla.

Pero en ese instante, el dolor lo cegó y las palabras se dispararon solas.

Fiona no se lo tuvo en cuenta. —Samu, no me pidas perdón. Sé lo desesperante que es estar así, sin ver avances en tu salud. Por eso ya me encargué de todo. Ya tengo la orden y completé el papeleo.

—Te vamos a trasladar al Hospital Oftalmológico Central. Allí tienen a los mejores especialistas del país. Estoy segura de que volverás a ver.

Samuel asintió suavemente. —¿Nos vamos ahora mismo?

—Sí, en cuanto llegue la ambulancia, nos vamos —dijo ella, consciente de la urgencia—. Sé que no podemos perder tiempo y entiendo la angustia que estás pasando. Te operarán de inmediato en cuanto lleguemos.

La mano de Samuel se alzó, temblorosa, buscando algo en el vacío.

Fiona tomó su mano con dulzura y la apoyó contra su propia mejilla, mirándolo con puro amor.

Al sentir la calidez de su piel, y conociéndola como la conocía, Samuel tiró de ella y la envolvió en un abrazo desesperado. Su corazón latía a mil por hora mientras una lágrima caliente se deslizaba por su rostro.

Ella lo amaba tanto. ¿Cómo diablos podía desconfiar de ella?

La culpa era del imbécil de Andrés por andar de buitre. Ella no había hecho nada malo.

Eso se repitió Samuel mentalmente.

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