Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 185

El salto temático fue tan grande que tardó unos segundos en reaccionar.

—Sí… —respondió con indiferencia.

Israel se acercó un poco más. —¿Y quién te salvó ese día?

Ante esa pregunta, el corazón de Fiona dio un vuelco y la cara se le puso roja.

Samuel no le había dicho que su amigo era…

¡Tan directo!

—He oído que estás a punto de divorciarte de Esteban, así que no pudo ser él quien te salvara. Samu también entró en la habitación ese día —Israel bajó la voz y preguntó—: ¿No habrá sido Samu?

El rubor en el rostro de Fiona se intensificó.

En ese momento, la puerta se abrió.

Para ella, fue como una salvación.

—Señor Guerrero, hemos llegado.

Israel sonrió. —Si no quieres decirlo, no importa. Más o menos me lo imagino.

Salió a grandes zancadas, con una sonrisa que no se le borraba de los labios.

Solo cuando la puerta del ascensor se cerró, Fiona pudo calmarse.

En el piso treinta y ocho, vio a Abraham, que estaba a punto de bajar.

Él la acompañó a la oficina del presidente.

—El señor Flores está en una reunión. Volverá en unos diez minutos.

—De acuerdo.

Cuando Abraham se fue, Fiona recorrió la habitación con la mirada.

La oficina, decorada en tonos de blanco, negro y gris, reflejaba la personalidad fría de su dueño.

Su vista se detuvo en una puerta junto al escritorio.

"Sala de descanso del presidente".

En otras palabras, quería ayudar a mantener a Silvia, pero sabía que ella se negaría.

—Una cosa no quita la otra —respondió Fiona con calma—. Pensé que el carro costaba ochocientos mil, pero en realidad vale un millón y medio. No me gusta deberle nada a nadie. No solo le daré quinientos mil; en cuanto tenga más solvencia, le devolveré el resto.

Apenas terminó de hablar, la sonrisa del hombre se desvaneció.

Se levantó despacio, apoyó una mano en la mesa y, con la otra, le tomó la barbilla.

Sus ojos fríos se clavaron en ella, cargados de una furia helada.

—¿Por qué te pones tan estricta conmigo? ¿Qué significa esto?

Las pestañas de Fiona temblaron.

Lo pensó un momento. Su relación con Samuel era, en ese momento, demasiado peligrosa.

Hacer esto era, en parte, para marcar distancias.

—Exactamente lo que oye —dijo con calma, mirándolo a los ojos con indiferencia—. ¿O es que el señor Flores no lo entiende?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera