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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 216

La mano de Fiona, que sostenía su bolso, se detuvo por un instante. Tras unos segundos, dejó el celular y el bolso sobre la mesa.

—Aún no me ha dicho nada. Le preguntaré esta noche.

—Pues date prisa, no lo dejes pasar más tiempo —dijo Ofelia, preocupada—. Samuel está muy ocupado, y con tanto trabajo, es posible que se olvide de tu asunto.

—De acuerdo, lo tendré en cuenta.

Cuando Fiona se dirigía al segundo piso, Ofelia la llamó de nuevo.

—Fiona, ¿dónde estuviste anteanoche? Me enviaste un mensaje muy tarde diciendo que no volvías. Para entonces, yo ya estaba dormida.

La espalda de Fiona se puso rígida. Anteanoche había sido la noche en que se emborrachó y se quedó en casa de Samuel. Recordaba vagamente haberle enviado un mensaje a Ofelia, pero no con claridad. ¿Cómo iba a contarle la locura de esa noche?

—Se me hizo muy tarde en la clínica, por eso no volví —dijo, intentando sonar tranquila.

—¿Ah, sí? —Ofelia la siguió, curiosa—. ¡Pensé que estabas con Samuel! Por eso no quise molestarte. ¿Así que no estabas con él?

—No, claro que no. ¿Cómo iba a estar con él? —negó Fiona.

—Algo no me cuadra… —dijo Ofelia, mirándola fijamente—. De verdad, siento que algo no va bien.

Al leer el mensaje, una sonrisa se dibujó en los labios de Fiona. Desenmascararla por teléfono era, sin duda, la mejor manera. El número de un programa de ese tipo no solía ser público. Si hubiera intentado conseguirlo por su cuenta, probablemente se habría quedado atascada en el primer paso. Pero para Samuel, era algo increíblemente sencillo. Con su estatus en Santa Matilde y su amplia red de contactos, conseguir un número era un juego de niños.

[De acuerdo, gracias, señor Flores. Cuando todo esto termine, cumpliré mi promesa y le repararé el colgante.]

[Tú solo llama y desenmascárala. Dame una dirección, y después de la grabación, te enviarán la horquilla de jade.]

Fiona se quedó pensativa. No podía enviar la horquilla a Residencial San Jerónimo, ni a la clínica. La única que podía ayudarla con eso era Ofelia. Decidió dormir y confirmar la dirección con ella al día siguiente antes de enviársela.

A la mañana siguiente, Ofelia consiguió una dirección de un amigo y le prestó a Fiona un distorsionador de voz. Así, no tendría que preocuparse por revelar su identidad. Seguramente Samuel también estaría atento al programa, por lo que tenía que asegurarse de que todo saliera perfecto.

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