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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 221

—Tío, ¿podemos hablar un momento? —dijo Esteban, de pie junto a la puerta, con la voz grave.

La mirada de Samuel Flores se tiñó de frialdad y, sin decir palabra, caminó hacia el final del pasillo. Se detuvo, sacó un cigarro, lo encendió y dirigió la vista hacia la ventana.

Esteban lo siguió y se paró a su lado. Observando el perfil atractivo del hombre, preguntó con curiosidad:

—Tío, ¿por qué has estado tan cercano a Fiona Santana últimamente?

La mano de Samuel que sostenía el cigarro se detuvo por un instante. Tras un momento de reflexión, respondió en voz baja:

—Creo que ya te había respondido a esa pregunta.

—Pero, aunque sea por los niños, no es necesario ser tan cercanos, ¿o sí? —Esteban sacó su celular de repente y se lo mostró.

Samuel levantó sus profundos ojos y miró la pantalla con indiferencia. En la foto, él apoyaba la mano en la entrada del Residencial San Jerónimo, con Fiona acorralada entre su brazo y la pared. La escena, ciertamente, parecía íntima.

A primera vista, hasta se veían bien juntos...

Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Samuel, y con una voz cortante, respondió:

—¿Y qué demuestra esta foto?

—¿Que cómo que qué demuestra? —replicó Esteban, sorprendido y frunciendo el ceño.

Samuel soltó una risa seca, pero no dijo nada más.

—Tío, aunque insistas en que te acercas a Fiona solo por los niños, no importa cuál sea la verdad, espero que mantengas tu distancia. Después de todo, todavía no nos hemos divorciado...

—Pero tú no quieres divorciarte de verdad, ¿o sí? —inquirió Samuel, bajando la voz, con una frialdad amenazante en su mirada.

Al oírlo, Esteban no pudo evitar fruncir el ceño aún más. Dudó un par de segundos antes de responder:

—Para serte sincero, nunca pensé que ella pediría el divorcio. Fue ella quien insistió, ¿qué podía hacer yo?

Cuando Fiona llegó a casa, ya pasaban de las ocho de la noche.

Ofelia Soto se acercó de inmediato.

—Mañana es la transmisión en vivo del programa de valuación de Bianca. Ya lo he organizado todo, solo tienes que venir conmigo.

—De acuerdo. La grabación es por la tarde, ¿verdad?

—Sí, por la tarde.

Fiona asintió levemente, con el rostro algo ensombrecido.

—Tranquila. Pedí el día libre para acompañarte. Vamos a hacerla pedazos y a dejarla en total evidencia. ¡No sabrá dónde meterse! —dijo Ofelia al verla preocupada, y le dio una suave palmada en la espalda.

—No estoy preocupada. Es solo que he esperado tanto este momento que, ahora que ha llegado, me cuesta creerlo.

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