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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 299

—¿Y a ti qué te importa qué relación tenga con él? —replicó Fiona, su mirada desafiante.

—El hombre que estaba en la villa la otra vez, ¿era él? —insistió Esteban, frunciendo el ceño.

Fiona supo a quién se refería. Esteban todavía no sabía que había sido Samuel.

—Si no fuera por el abuelo, ya estaríamos divorciados. Cada uno tiene su vida. Yo no me meto en la tuya, no te metas tú en la mía —dijo ella con frialdad.

—¡Así que era él! —la mano de Esteban apretó su brazo con más fuerza. El dolor hizo que Fiona frunciera el ceño.

—¡Suéltame, me estás haciendo daño! —exclamó, alzando la voz.

Pero él, en lugar de soltarla, intentó arrastrarla hacia el carro. En ese momento, una voz gélida resonó a sus espaldas.

—Esteban, te ha dicho que la sueltes. ¿Es que no la has oído?

La espalda de Fiona se tensó. Al levantar la vista, se encontró con el rostro severo de Samuel. Se había acercado sin que se dieran cuenta y, con un movimiento rápido, apartó la mano de Esteban. El brazo de Fiona, finalmente libre, mostraba una marca roja donde él la había sujetado.

—¿Tío? ¿Qué haces aquí? —preguntó Esteban, sorprendido.

—¿Qué? —Samuel se acercó, su mirada penetrante—. ¿Sospecha que ustedes dos también tienen algo que ver?

—¿Cómo que "también"? —replicó Fiona.

—¿Qué has estado haciendo con él para que mi sobrino se haga esas ideas? —la mano de Samuel se posó en su cintura, atrayéndola hacia él.

El corazón de Fiona se desbocó.

—Samuel, estamos en la puerta de la clínica, cualquiera podría vernos. ¡No hagas esto! —intentó apartarlo, pero él la sujetó por la muñeca y la arrastró hacia el callejón que había al lado.

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