Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 409

Samuel levantó rápidamente la vista hacia Esteban.

El rostro de Esteban se ensombreció por completo.

—¡Ella misma lo admitió!

La espalda de Fiona se tensó al instante.

El ambiente se volvió de pronto pesado y sombrío. El abuelo Flores se levantó del sofá y dijo con indiferencia:

—Esteban, ya están en proceso de divorcio. Esto es asunto suyo, por favor, no insistas en estas cosas, no tiene sentido.

Esteban se quedó sin palabras.

—Abuelo, ¿cómo puedes ser tan parcial? Ella…

—¡Bueno! Por hoy, se acabó. Voy a descansar.

El mayordomo se acercó rápidamente para ayudar al abuelo Flores a subir a su habitación.

Gisela también se levantó.

—Esteban, ven conmigo un momento, quiero hablar contigo a solas.

Pero Esteban no le hizo caso a su madre; se quedó sentado, mirando a Fiona con enojo.

Gisela se acercó a él, lo levantó del sofá de un tirón y lo llevó hacia la sala de descanso.

En ese momento, en la sala solo quedaban Fiona y Samuel.

Fiona se giró hacia el hombre a su lado y le dijo en voz baja:

—¿Por qué viniste de repente?

Samuel la miró con una expresión sombría, pero no dijo nada.

El mayordomo lo había llamado esa tarde para decirle que ambos vendrían por la noche…

Había oído algunos de los rumores que circulaban sobre Fiona, y esa era la razón por la que había regresado.

No podía, bajo ninguna circunstancia, permitir que la maltrataran.

Al ver que no respondía, Fiona se levantó del sofá.

—Ya que el señor Flores no quiere responder, me voy.

Samuel se levantó y la siguió.

—No trajiste carro, ¿piensas bajar caminando?

Fiona respondió en voz baja:

Fiona dijo sin rodeos:

—No hay nada que explicar, solo fue una excusa que le di para quitármelo de encima.

—No creo que sea posible. La relación entre tú y yo nunca se ha hecho pública, ¿cómo podría…

—Él sospechaba que andaba con alguien, no me quedó de otra, así que me inventé cualquier cosa.

Fiona lo miró con impotencia, bajando la voz.

Samuel se quedó helado por un momento.

Tras unos segundos, soltó una risa grave.

—Ese «amante» del que hablas, ¿no seré yo por casualidad?

El rostro de Fiona se tiñó de un ligero rubor.

Jamás imaginó que él lo diría de una forma tan directa.

Fiona le lanzó una mirada fulminante y dijo de mal humor:

—Si ya lo sabías, ¿para qué me preguntas?

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera