Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 419

Sin esperar respuesta, Fiona cortó la llamada rápidamente.

Apagó el celular de inmediato; esa extraña sensación de culpa le impedía seguir enfrentándose a aquel hombre.

De vuelta en la mesa, Raimundo continuó charlando con ella de forma casual, sirviéndole comida en el plato de vez en cuando, tan atento como siempre.

Al terminar la cena, Fiona y Raimundo caminaron hombro con hombro hacia el estacionamiento.

Justo cuando llegaron a su carro, vieron con sorpresa una figura alta y esbelta recargada en el Maybach estacionado al lado.

El hombre se apoyaba en el cofre, con un cigarro entre los dedos. Mientras echaba una bocanada de humo, la miraba de reojo, con una expresión sombría.

En el instante en que Fiona lo vio, sus pasos se detuvieron en seco.

«Maldita sea, mi intuición nunca falla».

Y para colmo, acababa de mentirle…

Raimundo pareció notar el cruce de miradas y se volvió hacia Fiona con curiosidad.

—Fiona, ¿lo conoces?

—Sí —respondió ella, girándose rápidamente hacia él—. Rai, tengo algo que hablar con él. Adelántate, por favor.

—Pero hoy no trajiste tu carro, ¿cómo vas a regresar? Si quieres, te espero un…

—No hace falta —dijo Fiona, agitando la mano casi por instinto—. Tomaré un taxi para volver.

Su voz denotaba un ligero nerviosismo.

Aunque intentó disimularlo, el observador Raimundo lo captó.

Levantó la vista rápidamente, miró al hombre de enfrente y luego a Fiona. Pudo sentir que el ambiente entre ellos era extraño.

Además, ese hombre le resultaba muy familiar, como si lo hubiera visto en alguna noticia de finanzas, pero no lograba recordar su nombre.

La forma en que miraba a Fiona no era precisamente inocente.

Al ver la ira en su rostro, Samuel soltó una risa seca.

Un momento después, habló.

—¿Por qué tanta prisa en que se fuera? ¿No pensabas presentármelo? Parece más joven que tú, ¿no? Tan joven y lleno de energía, ¿cree que puede con él, señorita Santana?

Fiona lo miró, furiosa.

No solo no había respondido a su pregunta, sino que además soltaba un montón de insinuaciones.

Realmente no entendía qué pretendía.

Pero su actitud de esa noche la había enfurecido de verdad.

Así que le siguió el juego y respondió sin rodeos:

—Si pude con un hombre como usted, señor Flores, ¿qué le hace pensar que no puedo con los demás?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera