Mientras tanto, en otro lugar.
Samuel tocó a la puerta del Residencial San Jerónimo y tardaron mucho en abrir.
Cuando la puerta se abrió, sintió el corazón en la garganta.
Pero, lamentablemente, quien abrió no fue Fiona, sino Ofelia.
—¿Señor Flores? ¿Qué hace aquí tan de repente?
Ofelia notó un dejo de soledad en la mirada del hombre.
Sabía que últimamente habían tenido problemas y estaban en una especie de guerra fría.
—Hola.
Samuel respondió brevemente y entró con paso decidido, mirando a su alrededor, pero no vio a Fiona por ninguna parte.
Solo vio a la niña sentada en la sala jugando con bloques, quien al verlo corrió feliz hacia él:
—¡Padrino, viniste!
—Silvia, ¿dónde está Fiona?
Samuel cargó a la niña y la miró con curiosidad.
—Fiona aún no ha regresado. ¿Viniste especialmente a buscarla, padrino?
—Sí.
La respuesta de Samuel fue breve.
Antes de que Silvia pudiera hablar, otra voz se adelantó:
—Fue a la mansión de los Flores, parece que a hacerle una revisión a tu papá. Me mandó mensaje en la tarde para avisarme.
Samuel bajó a la niña y miró a Ofelia, que estaba detrás de él.
Después de un momento, respondió en voz baja:
—Con que fue a la mansión.
—Sí —dijo Ofelia al ver que la niña se alejaba, y añadió con calma—: De hecho, me enteré de lo suyo. No creo que sea para tanto, hablando se entiende la gente. El señor Flores es un hombre, al fin y al cabo, no debería guardar rencor contra una mujer, ¿o sí?
La expresión de Samuel se ensombreció un poco tras escucharla.
Después de una pausa, preguntó:
—¿Dijo a qué hora volvía?
Veía su cara en todos lados...
El carro se parecía.
El hombre también.
Fiona dio vuelta en un par de calles y llegó directamente al Residencial San Jerónimo.
Apenas cruzó la puerta, Ofelia se quedó pasmada:
—¿Cómo llegaste tan rápido?
Fiona la miró confundida:
—No fue rápido, es el tiempo normal. Siempre llego a esta hora, ¿qué pasa?
Ofelia estaba ansiosa, como hormiga en comal caliente:
—¡Si hubiera sabido, le habría dicho que esperara unos minutos más!
Fiona se quedó helada y, como si tuviera telepatía, supo al instante de quién hablaba.
***

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