Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 514

Cuando terminaron, ya era de madrugada.

Al verla tan agotada, Samuel la llevó en brazos al baño, la limpió, la devolvió a las sábanas y la abrazó hasta quedarse profundamente dormidos.

Entre la bruma del sueño, Fiona vio a su abuelo.

El anciano estaba frente a ella, con una expresión de dolor.

—Abuelo, ¿qué pasa? ¿No estás descansando bien allá...?

—Estoy bien, hija, es solo que no puedo dejar de preocuparme por ti, ni por nuestra casa. —El anciano se secó las lágrimas—: Hace tanto frío, si no tienes casa, ¿te vas a congelar?

La casa.

Fiona fue recuperando la consciencia poco a poco.

La casa de la que hablaba el abuelo debía ser la Villa del Alcázar.

—Abuelo, ¿cómo sabes que la casa no la tengo yo?

Fiona se acercó rápido para secarle las lágrimas de la cara.

—Esa casa te la dejé a ti, Fiona... —El abuelo le tomó la mano y le dio palmaditas—: Tienes que recuperar nuestra casa.

Tras decir esto, el anciano se dio la vuelta y se alejó, perdiéndose en la distancia.

—¡Abuelo! ¡Abuelo!...

—Fiona, Fiona...

Fiona se despertó de golpe, sentándose en la cama.

Al abrir los ojos, vio al hombre a su lado.

Samuel la abrazó de inmediato: —¿Tuviste una pesadilla? No despertabas por más que te llamaba.

Fiona tragó saliva y volteó a verlo.

Al verlo, una oleada de tristeza la invadió.

Su voz salió entrecortada: —Soñé con mi abuelo. Parecía saber que la Villa del Alcázar no está a mi nombre y me pidió que la recuperara.

—Creí que ya te habías ido. No me esperaba que te levantaras a hacer el desayuno...

Que ella recordara, era la primera vez que Samuel cocinaba.

—¿Cómo me iba a ir? —respondió Samuel muy serio—. Si por mí fuera, me mudaría aquí contigo.

Fiona vio que hablaba medio en broma y medio en serio, y soltó una risita ronca.

—No sueles cocinar mucho, ¿verdad? ¿Quieres que yo lo haga?

—No hace falta. —Samuel señaló la sala con la barbilla—: Espérame allá o ve a despertar a Silvia, el desayuno estará listo en un momento.

—Va.

Cuando Silvia bajó, vio de inmediato a Samuel en el comedor.

Sus ojos brillaron de curiosidad: —Padrino, ¿qué haces aquí? ¿A qué hora llegaste?

Samuel iba a responder, pero Fiona se le adelantó: —Tu padrino vino temprano. Dijo que hacía mucho que no te veía y vino a prepararte el desayuno...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera