Al caer esas palabras, el lugar estalló al instante.
Todos miraban a Fiona incrédulos, con los ojos abiertos de par en par, y empezaron a cuchichear rápidamente.
—¡No manches! ¿Escuché bien? ¿Fiona no es la exesposa de Esteban?
—¡Sí! Esto de la sobrina política y el tío…
—¡Dios mío! Si el abuelo se entera, se va a infartar del coraje.
—Es la primera vez que pasa algo tan escandaloso en la familia Flores. Si esto se sabe afuera, ¡qué vergüenza!
—Esa mujer se casó, tuvo hijos y hasta estuvo en la cárcel. Con lo exigente que es Samuel, ¿cómo se fijó en ella?
…
Los comentarios venían de todas partes como una marea, amenazando con ahogar a Fiona en cualquier momento.
—Fiona, ¿es verdad lo que dice? ¿De verdad andas con Samuel?
En ese momento, alguien salió de entre la multitud.
Fiona fijó la vista en su rostro.
Era la madre de Esteban, Gisela Martínez.
Fiona la miró y luego desvió la vista hacia Bianca.
Bianca tenía una expresión de triunfo total, como si tuviera todo bajo control.
—¡Te estoy preguntando! —Gisela, al ver que Fiona no decía nada, estiró la mano y la empujó por el hombro—. ¿Estás con mi cuñado o no?
Fiona retrocedió unos pasos tras el empujón.
Cerró los puños con fuerza a los costados.
Justo cuando iba a responder, una voz fría se le adelantó:
—Sí, están juntos.

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