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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 689

Él bajó la mirada hacia ella, con una expresión muy seria.

—Ya, no te hagas la fuerte. Yo te baño.

Samuel llenó la tina con agua y comenzó a quitarle la ropa, pero Fiona extendió las manos y lo empujó.

—Salte.

Samuel suspiró con resignación.

—No es como si nunca te hubiera bañado antes. ¿Qué parte de ti no he visto ya? No te hagas la tímida…

—¡Que te salgas! —Fiona cerró los puños y comenzó a golpearle la espalda con frenesí—. ¡Fuera! ¡Fuera! Eres un mañoso…

—¿Mañoso? ¿Me estás diciendo mañoso? —Samuel se dio la vuelta rápido y le agarró las muñecas—. ¡Soy tu hombre!

Fiona lo empujó otra vez, logrando sacarlo, y cerró la puerta en sus narices sin dudarlo.

Samuel se quedó pasmado ante el portazo, y de repente le ganó la risa.

Esperó afuera cerca de diez minutos, pero adentro no se oía nada.

Preocupado, terminó entrando. Al ver la escena, sonrió con impotencia.

Fiona se había quedado profundamente dormida dentro de la tina.

Samuel se acercó, la limpió rápido, le puso la ropa con agilidad y la llevó de vuelta a la cama.

Después de dejar lista a Fiona, Samuel también se dio un baño.

Cuando se acostó, ya era casi medianoche.

La abrazó por la espalda, pero ella no paraba de moverse, dando vueltas una y otra vez. Tanto movimiento hizo que el cuerpo de él se calentara inexplicablemente.

No pudo aguantarse y la besó.

Ella había bebido bastante; el fuerte olor a alcohol invadió su boca, embriagándolo a él también.

Fiona se dio la vuelta de repente, quedando encima de él, y comenzó a besarlo con locura.

Giró la cabeza rápidamente. Al ver la cara de Samuel, el pánico desapareció al instante.

Quizás porque se movió muy brusco, el hombre a su lado también despertó.

—¿Ya despertaste?

Fiona asintió levemente y preguntó con curiosidad:

—¿Qué haces aquí?

—¿De verdad no te acuerdas de nada de lo que pasó anoche?

—Solo recuerdo que me emborraché y que Raimundo me trajo a casa. Lo que pasó después… —Fiona sacudió la cabeza—. No me acuerdo.

El hombre le agarró la muñeca de repente.

—Borracha perdida… ¿No te dio miedo que Raimundo se aprovechara de ti?

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