Fiona quería aprovechar este asunto para meter a Valeria a la cárcel.
Pero en cuanto Andrés intervino, la noticia, que ya estaba explotando en redes, se hundió por completo.
Qué lástima.
Era una oportunidad perfecta.
—Nada, solo tenía curiosidad. —Las largas pestañas de Fiona parpadearon—. Hace dos días, el escándalo tenía a Valeria desesperada, como gato panza arriba, y hoy la noticia ya desapareció.
—Vaya que tiene suerte.
Samuel encendió el cigarro, dibujando una sonrisa sarcástica.
—El que tiene el poder es Andrés, no ella.
Andrés también se había vuelto poderoso por méritos propios.
Si Andrés no hubiera llegado al nivel de poder medir fuerzas con él, ¿cómo se atrevería Valeria a seguir molestando?
—Lo sé, es solo que me da coraje. Esta vez logró salirse con la suya de nuevo.
Si Andrés no la hubiera ayudado en secreto, con la presión mediática de los días anteriores, ella ya no podría ni asomarse al mundo del espectáculo.
Entre más lo pensaba Fiona, más lástima le daba.
Samuel notó cómo se le ensombrecía el rostro y curvó ligeramente los labios.
—Tranquila. Voy a ajustar cuentas con ellos dos, una por una, por todo lo que te han hecho.
No iba a permitir que ella sufriera tantas injusticias en vano.
***
En los días siguientes, Fiona se quedó en casa recuperándose.
Gracias a los cuidados y la buena alimentación que le procuró Helena, su lesión en el pie sanó por completo después de una semana.
Debido a la lesión, se le había complicado ir a recoger a Silvia al colegio, así que Lucas se había encargado de ir por la niña todo ese tiempo.
En cuanto Fiona se recuperó, retomó de inmediato su trabajo en la clínica. Como tenía muchos pacientes acumulados, tuvo que atender primero a los que tenían cita previa.


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