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Médico Supremo romance Capítulo 94

—¡Malas noticias, jefe! ¡El Señor Óscar y sus condiscípulos están todos muertos! —gritó angustiado el guardaespaldas de la Familia Cabrera, que se había salvado, mientras entraba corriendo en el edificio residencial propiedad de la Familia Cabrera.

Tristán, que esperaba la buena noticia, salió corriendo de la casa.

—¿Qué dijiste?

—¡Están muertos! El Señor Óscar y los demás fueron asesinados por Fernando —replicó aterrorizado el guardaespaldas.

«¿Qué? ¿Cómo es posible?». Tristán temblaba mientras retrocedía unos pasos.

Luego corrió hacia el guardaespaldas, lo agarró por los hombros y lo sacudió violento mientras gritaba.

—¡Eleazar es el jefe de los Cinco de Granados! ¡Es un luchador del Reino Enigma de Rango Absoluto! ¿Cómo es posible que lo maten? —Tristán abofeteó con fuerza al guardaespaldas—. ¡Piérdete! Me estás mintiendo.

Eleazar y los demás eran su partida, así que no podía aceptar que Fernando los matará, el guardaespaldas se frotó la mejilla irritada mientras exclamaba.

—¡Lo vi con mis propios ojos, jefe! Están muertos de verdad.

Incapaz de aceptarlo, Tristán tiró al guardaespaldas al suelo de una patada.

—¡Eso es imposible! ¡Me estás mintiendo! ¿Cómo es posible que volvieras con vida si todos murieron? —Estaba en completa negación.

Como no quería que lo golpearan de nuevo, el guardaespaldas no se atrevió a decir ni una palabra más mientras yacía en el suelo, después de descargar su rabia y frustración contra el guardaespaldas, Tristán dejó escapar un suspiro y se sentó en las escaleras detrás de él, estaba tan angustiado que ni siquiera le importaba si estaba mojado.

—¿De verdad están todos muertos?

Por mucho que se negara a creer la declaración del guardaespaldas, sabía que éste no se atrevería a mentir.

—Sí, lo están. No fueron rivales para Fernando en absoluto —respondió el guardaespaldas con cautela.

Tristán parecía haber envejecido diez años en un instante al escuchar aquello.

—Maldición… ¿Cómo salieron las cosas así?

«¡Pensé que matar a Fernando sería tan fácil como aplastar una hormiga! No sólo sufrí grandes pérdidas como resultado, ¡sino que incluso perdí a mis hombres más poderosos por su culpa! ¿De verdad es tan poderoso? ¿Dónde estuvo en los últimos cinco años?».

Se vio sacado de sus pensamientos cuando el guardaespaldas dijo en voz baja.

—Además, Fernando quería que te dijera que donaras dos mil millones y le rompieras los miembros al Señor Matías para mañana, o destruirá por completo a la Familia Cabrera.

—¡Cómo se atreve!

Tristán se levantó de un salto y apretó los puños con rabia al escuchar aquello.

—Creo que debería admitir su derrota, jefe. Fernando no sólo es muy poderoso, sino que también tiene ayudantes —añadió el guardaespaldas titubeando.

Los ojos de Tristán se enfriaron.

—¿Ayudantes? ¿Quiénes son?

—¡No sé quiénes son esas personas, pero el Señor Óscar dijo que Fernando tiene a su lado a un luchador del Reino Terra en Rango Absoluto! —El guardaespaldas se armó de valor y continuó—: Como tal, me gustaría presentar mi renuncia, jefe.

Como no quería morir protegiendo a la Familia Cabrera, el guardaespaldas se dio la vuelta y huyó tan rápido como le permitieron sus piernas.

¡Bang!

Sonó un fuerte disparo y el guardaespaldas cayó muerto un segundo después.

—¿Qué pasó, mamá? ¿Qué hicieron esta vez el tío Raymundo y su familia?

—¿Qué más crees que hicieron? Tu tío te culpa de la cancelación del matrimonio de Jimena. ¡Incluso exigieron que les indemnizáramos por ello! Tu padre también cree que Jimena se habría prometido si no fuera por ti. Dejó que tu tío y su familia entraran en casa mientras yo compraba la comida esta mañana, transfirió dos millones a la cuenta bancaria de tu tía y dejó que Javier se llevara el auto de Rosy. Cuando Rosy se enteró, la regañó por inmadura y le dijo que se largara, ¡así que Rosy se fue después!

La expresión de Fernando se ensombreció.

—¡El tío Raymundo y su familia sí que fueron demasiado lejos! —Luego desvió la mirada hacia Demetrio—. Papá, sobre esto…

Demetrio lo interrumpió.

—¡No hagas caso a tu madre! Sólo les prestamos el dinero y el auto. Devolverán el dinero cuando puedan permitírselo. Rosy tiene un auto que pertenece a su empresa, ¡y de todas formas no lo utiliza! Javier dijo que devolvería el auto en dos días.

—¿Devolverlo? Conociendo a tu hermano y a su familia, ¿en serio crees que lo devolverá? —gritó Diana.

Demetrio guardó silencio después de eso, también dudaba de ellos, pero tampoco se atrevía a rechazarlos.

—Como dije, ¡eres un esclavo total cuando se trata de ellos! —Diana agarró entonces a Fernando de la mano—. ¡Ves cómo los defiende tu padre, Fer! ¡No te atrevas a ser tan desalmado como él! Mañana tratarás a Máximo, ¡o te repudiaré!

Tenía un padre que defendía a la familia de su hermano mayor y una madre que se ponía del lado de la familia de su hermano menor, en el caso de Fernando nunca le gustaron las familias de Raymundo y Adrián, al verse atrapado en medio por sus padres sólo hizo que los odiara aún más.

Los asuntos familiares eran tan complicados que hasta el más grande de los hombres tenía problemas para tratarlos, con Fernando no era diferente.

—Mamá, el tío Raymundo al final tendrá que devolver las cosas que se llevaron. No dejaré que se aprovechen así de nosotros. En cuanto a Máximo… Bueno, no hay mucho que pueda hacer. Ya dije que alguien se ponga en contacto con los que son compatibles, así que no debería ser un problema. Papá y tú deberían dejar de pelearse e iros a la cama.

—Fer, Máximo está…

—Estoy cansado, mamá. ¡Sea lo que sea puede esperar hasta mañana!

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